lunes, 3 de mayo de 2010

Apillera peruana


Fotografías (de arriba - abajo): Sirley Ríos Acuña.
Arpilleras de Flora Zárate: 1. Mercado. 2. Pueblo joven. 3. Fiesta. 4. Pastoreo.


Por Sirley Ríos Acuña


La arpillería se ha convertido en el Perú en una actividad artesanal característica de las zonas urbano marginales de Lima y provincias por lo significativas que son en la vida y las economías de las familias de extrema pobreza.

La arpillera es una expresión plástica popular urbana, que en principio, alude a un cuadro confeccionado con una serie de aplicaciones o superposiciones de figuras de retazos de diversas telas que se cosen y bordan sobre un soporte de tela mayor y una base de papel, tela o pelón. Se complementan con figuras y elementos en volumen (muñecos, animales o frutos), así como con otros materiales (paja, plástico, madera, etc), componiendo escenas de variada temática. Es un cuadro trabajado a la manera de un collage. Incluso para el caso peruano, hoy en día se considera en el rubro de la arpillería otras piezas que se apropian de la técnica. Vemos ferias y tiendas artesanales inundadas de chompas, mochilas y polos "arpillados" cuyos acabados aplicados y bordados derivan también de la técnica del género arpillera.


ANTECEDENTES
La arpillería fue popularizada por las mujeres de los barrios urbano marginales del Perú y de otros países latinoamericanos a partir de la década de los setenta, cuando en Chile se hicieron famosos unos "cuadros parlantes", después del golpe militar del general Pinochet al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, en el año de 1973.

Las madres, hijas, hermanas y esposas de los detenidos-desaparecidos levantaron sus voces de protesta a través de sus arpilleras que circulaban de manera anónima protegidos por la Vicaría de la Solidaridad.

Las arpilleras surgieron en Chile entre las mujeres de las llamadas "poblaciones" como una necesidad de expresión, de protesta y de hambre.

La temática predominante fueron de carácter político y social: cárceles, matanzas, presos políticos, desaparecidos, exiliados, obreros, comedores populares, falta de servicios básicos, demanda de derechos humanos, etc., motivo por el cual las obras se distribuían anónimamente por temor a las represalias de la dictadura.

El primer taller de arpilleras que se creó en 1974 fue por iniciativa de la Asociación de los familiares de los detenidos-desaparecidos con ayuda de la Vicaría de la solidaridad. Cuando en 1991 terminó la Dictadura muchos talleres de arpilleras se cerraron.

LA ARPILLERÍA PERUANA
Orígenes
El origen de la producción de arpilleras en el Perú ha sido mitificado por las mismas artesanas y cada una o el grupo al que pertenecen tiene su propia versión. Como es sabido, el ser considerado como “iniciadores” de una determinada actividad artesanal, otorga prestigio y reconocimiento ante la sociedad.

Lo cierto es que en la segunda mitad de la década del 70, un grupo de mujeres apremiadas económicamente, del Sector Ampliación Virgen del Buen Paso de Pamplona Alta (distrito de San Juan de Miraflores), la mayoría madres de familia y migrantes de las serranías, iniciaron esta labor.

Las arpilleras se denominaban en Pamplona Alta, en sus inicios, como “cuadros” y “telas de labor”. Luego, el término arpillera se introdujo en el vocabulario de las artesanas hasta popularizarse e implantarse definitivamente.

Materiales y técnica
Inicialmente se emplearon retazos de telas que se tenían en el hogar y los que se conseguían en los centros de costura. Para la base se usaba papel periódico y craft. Luego, las mujeres debieron adquirir las telas por metros o rollos. En esta etapa como base usaban yute, tocuyo o tela playa, y posteriormente pelón. Hilos y lanas industriales para el bordado y la costura, mientras que el algodón natural y sintético para rellenar las figuras humanas, animales y frutos.

Para elaborar los cuadros se siguen los siguientes pasos básicos:
- Se dibuja sobre papel el tema deseado. No todas siguen este paso.
- Se sacan las “plantillas” en papel o cartón, de las figuras que compondrán el cuadro, para después calcarlos sobre la tela. Esto lo realizan las principiantes y las que aún no pueden recortar de memoria las figuras de tela.
- Se seleccionan los materiales necesarios.
- Las figuras de tela se recortan.
- Se “arma” la composición sobre la base de papel, tela o pelón y se van fijando con hilván los campos mayores, de arriba hacia abajo. Después se ubican las figuras en los diferentes campos según la representación deseada.
- Se borda el contorno de las figuras, con punto “festón” y “patita de grillo”. Últimamente aplican una puntada invisible que define un estilo artístico.
- Se bordan los detalles y cosen los elementos figurativos en bulto (figuras humanas, frutos o animales) y los accesorios finales.
- Se culmina, forrando con tela playa o tocuyo la parte posterior. Pueden llevar un borde tejido a crochet en punto “concha de abanico” o “conchito” y “cangrejo”, o simples puntadas alrededor. Otras agregan, un pequeño bolsillo en el reverso, conteniendo un texto escrito en papel con el nombre de la o las autoras y la descripción breve del cuadro.

Temática
En los años iniciales se produjeron arpilleras con temas testimoniales de los recuerdos provincianos y las vivencias limeñas de las propias artesanas y su entorno por iniciativa personal, por sugerencia o por encargo.

Se representaron costumbres tradicionales de los lugares de procedencia de las artesanas y temas urbanos como las invasiones, falta de servicios básicos, problemas de organización barrial, entierros de dirigentes populares, construcción de locales comunales, comedores populares, huelgas, procesiones del Señor de los Milagros, en fin todo lo referido a su entorno social.

Con intervención de las ONGs feministas como el Movimiento Manuela Ramos, que trabaja con las mujeres de los barrios populares asesorándolas y capacitándolas en diferentes actividades, las arpilleras se elaboran con temas reinvindicativos y de protesta contra la violencia hacia las mujeres, además de dar a conocer la cotidianeidad femenina de estos sectores marginales.

La reinante violencia armada de los años 80 motivó que los familiares de los desaparecidos expresaran sus denuncias. Pero este tema no fue muy común, sino sólo a solicitud de algunos intelectuales y promotores de las ONGs.

Últimamente hemos observado otra gama de temas que se añaden a las ya existentes como temas de pasajes bíblicos resaltando entre estos los arcas de Noé y la Crucifixión, acontecimientos de la actualidad como el rescate de los rehenes de la Embajada de Japón o las consecuencias del fenómeno del niño; colegios, corridas de toros, panaderías, hospitales, zoológicos, cuentos para niños de carácter universal; campos de flores y jardines, fauna de Africa, playas al atardecer y variedad de peces, la etapa de los dinosaurios, etc.

La cuestión estética
Dentro del análisis expresivo consignamos el manejo del espacio y el color, así como el diseño de los elementos compositivos.

La composición se inicia de arriba hacia abajo, superponiendo telas de color a manera de collage.

La concepción del espacio plástico es dinámico por el uso de perspectivas múltiples (vistas de costado o perfil, de arriba hacia abajo como en planta o fotografía aérea), por tanto hay ausencia, mayoritaria, de perspectiva lineal. Cabe destacar que entre los diseños figurativos no existe “proporcionalidad real”, sobre todo en las arpilleras iniciales (p. e. los animales domésticos son más grandes que los personajes y viceversa).

En la mayoría de arpilleras apreciamos la presencia de un sentimiento de “horror al espacio vacío” (horror vacui) que está expresado en la profusión del uso del bordado y en la cantidad de aplicaciones que llenan los espacios vacíos.

De acuerdo a necesidades expresivas y a los gustos de un momento dado en la trayectoria productiva de arpilleras en el Perú podemos registrar variantes en el predominio de determinadas tonalidades de color (altas, medias y bajas). En general las arpilleras se destacan por presentar un extraordinario manejo del color.

Bibliohemerografía

Ríos Acuña, Sirley.
2004 Una aproximación al estudio de la arpillería peruana. En: Artesanías de América, Nro. 57, Cuenca – Ecuador, Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares – CIDAP, diciembre, pp. 91-118.

2000 Arpilleras de Pamplona. Catálogo de exposición. Lima, Museo Nacional de la Cultura Peruana, abril.  


4 comentarios:

  1. Soy una amante del arte peruano y especialmente de los arpillerados . Gracias por tu información.

    cocino and company

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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