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martes, 8 de enero de 2013

Isaías Saravia Morales: ceramista de Catacaos, Piura


Por Gloria Cecilia Joyce Supple

Cuando llegué a Piura hacia 1967 me fui a Catacaos para conocer a Isaías Saravia. No recuerdo si alguien me habló de él o tal vez leí algo de él en el periódico El Tiempo de Piura. Recuerdo que Saravia residía cuadras atrás de la iglesia. En esa época en la calle Comercio existían establecimientos de venta de artesanías.

Isaías Saravia era un viejito muy interesante y tomé tres fotos de sus obras. Él me explicaba de como adquirió la arcilla de los ceramistas de Simbilá, pueblo de alfarería de ollas para preparar la chicha de jora, camino a Catacaos desde la ciudad de Piura. También los ceramistas de Simbilá quemaban las obras de Saravia.


1. Velación en el cementerio de Catacaos. Cerámica modelada; cruz de madera tallada y pintada. Isaías Saravia Morales. 1967. Catacaos, Piura. Fotografía: Gloria Cecilia Joyce Supple. 1967.


Lo que me llamó la atención de la obra de Saravia fue su habilidad escultórica y me hizo pensar en los huacos retratos Mochica. Encontré una postal de un huaco Mochica y al compararla con la cara de una campesina de cerámica que Saravia modeló, me llamó la atención la similitud de ambos rostros.


2. Mujer con niño. Cerámica modelada. Isaías Saravia Morales. 1967. Catacaos, Piura. Fotografía: Gloria Cecilia Joyce Supple. 1967.

3.  Postal de una botella escultórica Mochica. 1967. Archivo Gloria Cecilia Joyce Supple.

4. Personaje típico de Catacaos. Cerámica modelada. Isaías Saravia Morales. 1967. Catacaos, Piura. Fotografía: Gloria Cecilia Joyce Supple. 1967.


No tengo idea donde se encuentra la mayor parte de sus obras pero creo que a lo mejor están en posesión de algunos moradores de la zona, de gente de clase media. Juan Ramos Cárcamo puede saber algo o la gente que vive en la calle Comercio. Sé que en el Museo de la Cultura Peruana existe una obra.



5 y 6. Bailarina de tondero y detalle. Cerámica modelada e incisa. 15.5 x 9.5 x 8 cm. Isaías Saravia Morales. Década 1980. Catacaos, Piura. Inscripción en la base: “ISAÍAS SARAVIA/ MORALES/ CATACAOS/ PERÚ”. Fuente: Obras maestras en las colecciones del Museo Nacional de la Cultura Peruana. Lima: Instituto Nacional de Cultura, 2008, p. 22 y 23.


 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Teresa Yamunaqué Bermejo




















Fotografías (de arriba-abajo):
1. Jarra. Cerámica modelada engobada con óxidos de hierro (rojo) y zinc (blanco) y estampada con labradora. Sebastián Yamunaqué Pantaleón “Chabuco”. Década 1960. Piura. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana – Ministerio de Cultura de Perú.
2. Botella y ollita. Cerámica modelada engobada con óxidos de hierro (rojo) y zinc (blanco) y estampada con labradora. Sebastián Yamunaqué Pantaleón “Chabuco”. Circa 1964. Piura. Archivo Gloria Joyce.
3. Marco. Cerámica modelada sin engobe de estilo filigrana. José Luis Yamunaqué Bermejo. 1967. Chulucanas, Piura. Archivo Gloria Joyce.
4. Jarra. Cerámica modelada sin engobe de estilo filigrana. José Luis Yamunaqué Bermejo. Circa 1967. Chulucanas, Piura. Archivo Gloria Joyce.
5. Burrito. Cerámica modelada sin engobe. Teresa Yamunaqué. 1969+-. Chulucanas, Piura. Archivo Gloria Joyce.
6. Ave. Cerámica modelada con engobes. José Luis Yamunaqué Bermejo. 1971. Chulucanas, Piura. Colección particular.  Archivo Gloria Joyce.
7. Chichera. Cerámica modelada sin engobe. Teresa Yamunaqué. 1977. Chulucanas, Piura. Archivo Gloria Joyce.
8. Hilandera. Cerámica modelada sin engobe. Teresa Yamunaqué. 1977. Chulucanas, Piura. Archivo Gloria Joyce.
9. Dos burritos.  Cerámica modelada sin engobe. Teresa Yamunaqué. 1977. Chulucanas, Piura. Archivo Gloria Joyce.
10. Cofres y platitos. Cerámica modelada, engobes comerciales y esgrafiado. Teresa Yamunaqué.1990's. Piura. Archivo Gloria Joyce.
11. Hilandera. Cerámica modelada y engobada. Teresa Yamunaqué. 2007-2008. Piura. Colección y archivo Gloria Joyce.
12. Campesina norteña con alforja y limeta. Cerámica modelada y engobada. Teresa Yamunaqué.  2008. Piura. Colección y archivo Gloria Joyce.
13. Ave. Cerámica modelada, engobes comerciales y esgrafiado. Teresa Yamunaqué. 2009-2010. Piura. Colección y archivo Gloria Joyce.
14. Teresa Yamunaqué sosteniendo sus obras. Portada del Suplemento Variedades de El Peruano. 2009. Fuente: http://es.scribd.com/doc/13776429/Suplemento-Variedades
15. Teresa Yamunaqué y su hijo Jaime. 2009. Fuente: http://es.scribd.com/doc/13776429/Suplemento-Variedades
16. Teresa Yamunaqué y su obra. 2009. Fuente: http://es.scribd.com/doc/13776429/Suplemento-Variedades
17. Teresa yamunaqué en su taller. 2009. Fuente: http://es.scribd.com/doc/13776429/Suplemento-Variedades
18. Teresa Yamunaqué modelando su obra. 2009. Fuente: http://es.scribd.com/doc/13776429/Suplemento-Variedades



Por Gloria Cecilia Joyce Supple (*)

Hija del alfarero Severino Yamunaqué Pantaleón de Simbilá en Catacaos (Piura). Su padre migró a Chulucanas en los años 1950’s junto con algunos alfareros con el fin de cubrir la demanda de ollas cerámicas para la chicha de jora, tejas, tubos de riego, peroles y otras piezas utilitarias como los jarrones para la chicha.

1965
Cerámica utilitaria roja modelada con paleta y piedra, quemada a la manera tradicional en huecos sobre el suelo. Cada taller se distinguía con sellos artísticos en sus ollas. En el caso de Sebastián Yamunaqué Pantaléon “Chabuco”, hermano de Severino, fue característico el uso de óxidos blancos (zinc) y rojos (hierro) sobre las botellas y jarras (ver un ejemplar en el Museo Nacional de la Cultura Peruana de Lima), además del estampado con sellos o labradoras. Don Sebastián fue el primer alfarero en usar dichos óxidos.

1967  
Inicio del rescate de técnicas antiguas del Valle de Alto Piura con el uso de engobes, provenientes de las culturas prehispánicas locales. Los pioneros fueron José Luis Yamunaqué, Máximo Inga Adanaqué, Teresa Yamunaqué, Arnulfo Aguilar Córdova y dos amigos de José Luis: Guillermo Fernández y Luis Benítez.

1967-1973
Predominio de la técnica filigrana trenzada creada por José Luis Yamunaqué hacia 1967. Siguiendo las enseñanzas de su hermano, Teresa Yamunaqué produjo obras de ese estilo en ese año.

Toda la producción cerámica de los hermanos Yamunaqué entre 1967-1971 fue de arcilla rojiza sin engobe. Teresa se destacó en hacer juguetitos y burritos con alforja.

Fue José Luis Yamunaqué quien introdujo en 1971 el uso de engobes comerciales en la cerámica de Chulucanas, después de su capacitación en Lima que obtuvo al ganar unas becas. Este logro lo transmitió a su hermana Teresa y a Máximo Inga.

Durante este período Teresa también se inició en la elaboración de esculturas folclóricas de temáticas norteñas pero por percances en su trabajo dejó de hacerlas y se dedicó mayormente a realizar cofres de tamaños y formas similares a los mates. Desde su casa vendió sus obras y asistió a las ferias regionales de Piura.

Su padre Severino y su hermano José Luis le confeccionaron unas paletas pequeñas de algarrobo semejante a las usadas por los niños. Ella las conserva y las usa siempre. Es un dato muy interesante a tomar en cuenta.

También cabe señalar que de forma errónea se ha dicho que Teresa Yamunaqué adiestró a Gerásimo Sosa Alache en el uso de la técnica negativo Vicús. Por el contrario, fue Gerásimo, quien, bajo la asesoría de la religiosa norteamericana Gloria Joyce, incursionó en 1977 en tal técnica y lo compartió con los demás ceramistas como Máximo Inga y otros aprendices de los años 1981.

Al igual que su hermano, Teresa destacó en el empleo de los engobes. Incluso José Luis creó un estilo denominado engobes infinitales, tan finos y parecidos a la cerámica de la cultura Nasca que no requerían bruñido.

1984+-
Teresa Yamunaqué se conviertió en madre soltera al nacer su único hijo Jaime. Se mudó a Lima para residir en Huampaní (Chaclacayo) en la casa de su hermano José Luis, quien se trasladó a Massachusetts (USA) para dictar clases en varios programas de cerámica a nivel nacional y en la Universidad de Harvard-Cambridge, Massachusetts.

1984-2000’s
Teresa continuó residiendo en Lima dedicada a la cerámica. En este periodo desarrolló un estilo escultórico en el que primaron las aves y patos, además de cofres esgrafiados con diseños y engobes al gusto del público. Expuso en Lima (MINCETUR) y fue enviada a Taricá, Huaraz (Ancash) y Chazuta (San Martín) como asesora en cerámica.


(*) Asesora Técnica en Chulucanas 1966-1973 y 1977-1981, en total 12 años.


jueves, 21 de junio de 2012

Tributo a Máximo Inga Adanaqué (1952-2001)















Fotografías (de arriba-abajo): Archivo Gloria Joyce Supple.

1. Máximo Inga Adanaqué (1952-2001) sosteniendo su famosa obra: Jesús campesino. Circa 1998. 2. Crucifijo Jesús campesino. Cerámica modelada. Máximo Inga Adanaqué. Circa 1969. Chulucanas, Piura. 3. Crucifijo Jesús campesino en la vivienda-taller de Máximo Inga Adanaqué en La Encantada. Terracota y negativo. Circa 1969. Chulucanas, Piura. 4. Burrito con cabrita dentro de una alforja. Terracota refinada. Máximo Inga Adanaqué. 1974-1975. Chulucanas, Piura. 5. El parvulito o duelo por la muerte de un bebé. Terracota. Máximo Inga Adanaqué/ José Luis Yamunaqué. 1971-1974. Chulucanas, Piura. Dibujo: Gloria Joyce. 6. Dos mates o calabazas decoradas iniciales: a) Mate con iconografía Moche. Pirograbada, burilada, fondeada y rellena de tiza y cola. Máximo Inga Adanaqué. 1967.  Chulucanas, Piura. b) Limeta (calabaza o mate) con tema Inca. Pirograbada, burilada, fondeada y rellena de tiza y cola. Máximo Inga Adanaqué. 1967. Chulucanas, Piura. 7. Autoretrato. Lapa (calabaza o mate) pirograbada o quemada con la leña candente, burilada, fondeada y rellena de tiza y cola. Estilo “fotográfico” en pirograbado. Máximo Inga Adanaqué. 1969-1970. Chulucanas, Piura. Colección Clorinda Flores Chero viuda de Inga. 8. El Ché Guevara y Jesús. Mates pirograbados o quemados con la leña candente, coloreado con ácidos burilados, fondeados y rellenos de tiza y cola. Estilo “fotográfico” en pirograbado. Máximo Inga Adanaqué. 1969-1972. Chulucanas, Piura. 9. Máximo Inga y su conjunto de música. Lapa pirograbada o quemada con la leña candente, burilada, fondeada y fondo negro. 40 cm. x 40 cm. Máximo Inga Adanaqué. Circa 1970. Chulucanas, Piura. Colección Millie Morton (Canadá). Donado en 2006 al nuevo Museum of American Indian (Washington, EE. UU.) 10. Corte de pelo de un “churre” (infante) y Máximo Inga en silla de ruedas como padrino. Mate pirograbado o quemado con la leña candente, burilado, fondeado y fondo negro. Máximo Inga Adanaqué. Circa 1970. Chulucanas, Piura. 11. Dibujo del mate Corte de pelo y Máximo Inga en silla de ruedas como padrino. Dibujo: Gloria Joyce.12. Detalle de lapa: escena de procesión por la inauguración de la torre de agua junto a la capilla de La Encantada, Máximo Inga en silla de ruedas y su abuela Mercedes (vestido largo). Lapa pirograbada o quemada con la leña candente, burilada, fondeada y fondo negro. 30 cm. x 30 cm. Máximo Inga Adanaqué. 1969-1975. Chulucanas, Piura. 13. Detalle de la lapa anterior: el hogar de Máximo Inga y sus vecinos celebrando. Lapa pirograbada o quemada con la leña candente, burilada, fondeada y fondo negro. 30 cm. x 30 cm. Máximo Inga Adanaqué. 1969-1975. Chulucanas, Piura. Dibujo: Gloria Joyce. 14. Mate. Pirograbado o quemado con la leña candente, burilado, fondeado y fondo negro. Máximo Inga Adanaqué. 1970-1975. Chulucanas, Piura.


Por Gloria Cecilia Joyce Supple (*)


Máximo Inga Adanaqué (1952-2001) se presentó en el Centro de Salud de Chulucanas con síntomas de parálisis progresiva debido a una distrofia muscular en 1967 a la edad de 15 años. El médico jefe solicitó a su auxiliar, la religiosa Gloria Joyce Supple, para que asesore a Inga en cuanto al empleo de sus manos con el fin de que pueda sobrevivir. Ella lo llevó en 1967 al taller de otro joven alfarero, José Luis Yamunaqué Bermejo (1951- ) para que aprenda cerámica. Por entonces Inga vivía con su abuela Mercedes. 

Simultáneamente, en Chulucanas, a unos 4 km. del pueblo de Inga (La Encantada-Chulucanas), el gobierno abrió una pequeña Escuela Artesanal Chulucanas dentro de  una casa alquilada donde ofrecieron los cursos de corte-confección, cuero repujado, mates decorados y cerámica. No equiparon tal centro. El profesor de cerámica, sin horno y maquinarias, para poder mantener su puesto adquirió ollas de 25 talleres de alfareros y enseñó a sus alumnos a decorarlas con tallarines o fideos pegados y pintados con purpurina, además de pegar con recortes de revistas de colores.

Inga se matriculó en el curso de mates dirigido por un matero de Cochas (Junín) llamado Faustino Dorregaray, tío de Sixto Seguil Dorregaray, uno de los materos más destacados. Aprendió a burilar y fondear pero no siguió la temática tradicional del valle del Mantaro de la época, sino realizó temas Moche y en vez de fondo negro típico de Cochas, los norteños aprendieron a rellenar con tiza y cola. Para asistir a esas clases Inga tuvo que alquilar una carreta con un burro porque venía desde lejos y por eso no llegó a tener más de seis clases. Por el contrario buriló a su manera y desarrolló sus propias combinaciones, logrando crear algo jamás visto como el estilo “fotográfico” en pirograbado. También se había matriculado en el curso de cuero repujado.

Con el tiempo Inga desarrolló dos artesanías: la cerámica, bajo el adiestramiento de José Luis Yamunaqué en su hogar-taller de alfarería, y los mates decorados al estilo del norte peruano en la que decoró limetas para campesinos lugareños con la técnica del quemado o pintado con ácidos (2) y fondeado.

En 1968 ocurrió en Perú la revolución militar del general Juan Velasco Alvarado y los agrónomos izquierdistas sugirieron a Inga para que realice el tema de la “protesta social” al estilo de Edilberto Mérida de Cusco (campesinos y animales hambrientos) e Inga respondió. Mientras tanto Yamunaqué se fue a estudiar a Lima con seis becas y a Argentina, dejando a su hermana Teresa, quien sobrevivía de la elaboración de cerámicas escultóricas (1971).

En ese período militar se produjo la confiscación de varias haciendas y chacras donde los terrenos se quedaron sin riego y fertilizante, dejando a los campesinos desempleados y sin ingresos económicos. Ese abandono del campo duró unos 11 años (1968-1978). Un dia apareció el investigador del Ministerio de Industria, Turismo e Integración (MITI), hijo del pintor indigenista cajamarquino José Sabogal  D., llamado José Sabogal Wiesse, quien en 1977 contactó con Inga. Este investigador documentó el trabajo de Inga en varios artículos y en entrevistas de folclore norteño que se publicaron en el Correo de Lima (1977). A Sabogal le atraían los cuentos que Inga le transmitía para que se publiquen. También con la información obtenida de Inga y otros ceramistas este estudioso publicó dos tomos sobre Cerámica de Piura (CIDAP-Cuenca, Ecuador). Así es como lentamente el estilo de protesta social desarrollado por Inga derivaba hacia un estilo folclórico y de fiestas.

Máximo Inga siguió burilando bellos mates y modelando esculturas de cerámica, mayormente en terracota. Se inspiró durante su época de protesta social en realizar un crucifijo que representaba a JESUS CAMPESINO, un ejemplar fue presentado al Papa Juan Pablo II. Tal escultura presentaba una lampa y un machete formando la cruz y Jesús estaba vestido con un sombrero y ropa desgastada representando a un campesino hambriento y pobre, típico del caserío de La Encantada donde Inga residía. Esta iconografía creada por Inga se hizo muy popular que hasta se representaba en afiches de la época.

La parálisis progresiva lo debilitó e iba desmejorando con el tiempo el uso de sus músculos, especialmente tenía dificultad para respirar y usar sus manos. Inga viajó con Gerásimo Sosa a Texas y en los años 1990 a Miami para ser operado de traqueotomía.

Durante el Primer Congreso Nacional de Artesanos en Chulucanas, Máximo Inga dejó de existir el 10 de junio de 2001. En dicha ocasión los artesanos participantes asistieron a un enorme cortejo fúnebre en honor a Inga.

Dejó una viuda, Clorinda Flores Chero de Inga, tres hijas y un hijo. Una de sus hijas se interesó en decorar mates en 2007. Obtuvo varios honores y en 1999 recibió del Ministerio de Industria y Turismo la distinción de Gran Maestro de la cerámica.

Máximo Inga fomentó entre sus vecinos el aprendizaje de la cerámica para que siguieran sus huellas y entre 1980-1990 varias ONG’s los ayudaron creando unas 50 casas/tallares de cerámica chulucanense.

En el pueblito de La Encantada, entre la ex hacienda Huapalas y Ñomala, se localizaron restos de huacas y un cementerio Chimú y Vicús. En tal ex hacienda hoy se ve una huaca en donde se encuentra la capilla y detrás existe un cementerio saqueado por huaqueros que extrajeron objetos de oro y cerámica. Los huaqueros, algunos moradores de Ñomala, excavaron tales tesoros en 1965. Los ejemplares extraídos fueron adquiridos por la gente interesada de Chulucanas donde existen varias colecciones privadas de las culturas pre-colombinas Ñañañique-Vicús, Chimú-Tallán, Lambayeque-Inca.

Varios ejemplares de los mates burilados más detallados de Inga fueron donados en 2006 al nuevo Museum of the American Indian en Washington DC (EE.UU.) por la coleccionista de mates Millie Morton de Kingston, Ontario (Canadá). Junto a su esposo adquirió entre 8 a 10 mates decorados de Inga de la época de 1970. Uno de esos bellos mates es una lapa (calabaza cortada por la mitad y de base ancha) donde Inga está representado en su silla de ruedas y franjas de flora y fauna norteña. Ella, Millie Morton, en 1970-1971 conoció a un coleccionista de mates piuranos, el monseñor Miguel Justino Ramírez Adrianzén, ex párroco de Chulucanas en los años 1960. Recuerda haber visto en esa colección entre 80 o 100 mates piuranos para todo tipo de usos y con decoración diversa. Este monseñor le ofreció en venta su colección de mates norteños pero no lo adquirieron. En 1977 el monseñor entregó en donación su colección de cerámica Vicús al actual Museo Municipal Vicús, ubicado en la ciudad de Piura.  

En el libro de Mates Decorados del Perú de Jean C. Spahni (1969) se hace mención de los mates decorados del norte de Perú de Piura y Lambayeque. También existen ejemplares de mates en el Museo de la Cultura Peruana (Lima) provenientes de Piura, decoradas con una técnica particular como es la aplicación ácidos diluidos, que según el autor Jean C. Spahni son de tres colores de tres ácidos distintos. El origen de tal técnica al ácido hasta hoy no es muy claro, según José Sabogal D. Máximo Inga los utilizaba en sus obras mezclando con técnicas mixtas.

En cualquier mercado norteño observamos los mates floreados con tal tipo de decoración al ácido que se siguen produciendo y cultivando en lugares como Mórrope y Mochumí (Lambayeque), aunque hoy solamente se elaboran de dos colores, anaranjado y marrón oscuro. Se los venden en Catacaos.


(*) Asesora  Técnica  Chulucanas 1966-1973 y 1977-1981 en total 12 años.