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viernes, 8 de marzo de 2024

El nacimiento en el Perú (artículo)/ El naixement al Perú (article)


Retablo Nacimiento. César Urbano y familia. Ayacucho. 2015. Colección y foto: Sirley Ríos Acuña.


"El nacimiento en el Perú"

Por Sirley Ríos Acuña


La Iglesia católica estableció el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, haciéndola coincidir con dos festividades antiguas de los romanos, las Saturnales, en honor a Saturno, dios de la agricultura, y la Nativitas del Sol Invictus (nacimiento del sol invicto). Esta misma práctica de sustitución fue aplicada en los Andes peruanos tras la invasión española en el siglo XVI, con el fin de catequizar a los indígenas y cristianizar sus cultos ancestrales por considerarlos paganos. Con el transcurso del tiempo, se configuró una religiosidad popular, amalgamada de elementos cristianos y nativos que fueron resignificados para dar continuidad a las ceremonias rituales del calendario andino, asociadas a los solsticios y equinoccios, a la época seca y húmeda, a la vida y la muerte, a la noche y el día. 

La fiesta de la Navidad reemplazó bajo el ropaje católico la antigua celebración del Qhapaq Inti Raymi o fiesta al Señor Sol que los incas festejaban en el mes de diciembre, época del solsticio de verano y, por lo tanto, relacionada con la vida y abundancia de los campos de cultivo. Es evidente la relación que se hizo del Niño Jesús con el sol. 

En los Andes virreinales el tema navideño fue escenificado en las iglesias y plazas, representado en pinturas y esculturas y difundido con el uso del belén, también llamado pesebre, nacimiento, portal o misterio. Los primeros nacimientos fueron importados desde España y Europa y, después, se produjeron en el espacio americano. 

Las piezas en exposición del nacimiento peruano fueron adquiridas por el Museu Etnològic i de Cultures del Món durante la expedición a los Andes del Perú de 1963. August Panyella, Eudald Serra y Albert Folch visitaron las regiones más importantes de producción de arte popular y se interesaron en recolectar nacimientos de Ayacucho, Cusco y Áncash.



"El naixement al Perú"

Per Sirley Ríos Acuña


L’Església catòlica va establir el 25 de desembre com a data del naixement de Jesús, fentla coincidir amb dues festivitats antigues dels romans, les saturnals, en honor a Saturn, déu de l’agricultura, i la Nativitas del Sol Invictus (naixement del sol invicte). Aquesta mateixa pràctica de substitució va ser aplicada als Andes peruans després de la invasió espanyola al segle XVI, a fi de catequitzar els indígenes i cristianitzar els seus cultes ancestrals per considerar-los pagans. Amb el transcurs del temps, es va configurar una religiositat popular, amalgamada d’elements cristians i natius que van ser resignificats per donar continuïtat a les cerimònies rituals del calendari andí, associades als solsticis i equinoccis, a l’època seca i humida, a la vida i la mort, a la nit i el dia.

La festa de Nadal va reemplaçar, sota la capa catòlica, l’antiga celebració del Qhapaq Inti Raymi o festa al Senyor Sol, que els inques festejaven el mes de desembre, època del solstici d’estiu i, per tant, relacionada amb la vida i abundància dels camps de cultiu. És evident la relació que es va fer del nen Jesús amb el sol.

Als Andes virregnals el tema nadalenc va ser escenificat a les esglésies i places, representat en pintures i escultures i difós amb l’ús del pessebre, també anomenat naixement, portal o misteri. Els primers naixements van ser importats des d’Espanya i Europa i, després, es van produir a l’espai americà.

Les peces en exposició del naixement peruà van ser adquirides pel Museu Etnològic i de Cultures del Món durant l’expedició als Andes del Perú del 1963. August Panyella, Eudald Serra i Albert Folch van visitar les regions més importants de producció d’art popular i es van interessar a recollir naixements d’Ayacucho, Cusco i Ancash.


Llegir l'article complet a: 




sábado, 9 de diciembre de 2023

El matrimonio de don Joaquín










Fotos publicadas en el artículo "El matrimonio de don Joaquín" de Mario Razzeto. 
Fotografías de Félix Nakamura.


Fuente: Runa, revista del Instituto Nacional de Cultura, Nº 4, julio de 1977, Lima, p. 20-21, contraportada.

Enlace a la revista Runa:



sábado, 24 de diciembre de 2016

FELICES FIESTAS


Retablo nacimiento. Madera y pasta policromada. Familia Urbano. Ayacucho. 2015. Foto: Sirley Ríos Acuña




lunes, 2 de septiembre de 2013

Ayacucho nació todo el arte. Entrevista a Jesús Urbano Rojas, maestro retablista ayacuchano (*)




Hay bastante nombre de Jesús Urbano

Yo me llamo Jesús Urbano Rojas, hay varios “Urbanos”, mi nieto, mi hijo, bisnieto, también otros sobrinos que están bautizándose con el nombre, que se les ha bautizado. Hay bastante nombre de Jesús Urbano, pero Rojas, el único que soy yo, que soy como 78 años de vida que llevo y ahora estoy recuperando de mi enfermedad que me agarró, derrame cerebral, pero Dios es grande, Señor Rasuhuillca, Señor Tayta Orqo, Apu Orqo, cerro poderoso, Dios Huamaní, estar diario con dios Huamaní. Yo pedía: ¡Señor Apu Orqo, así me vas a dejar! 



Eso lo traen en Ayacucho los españoles




Primer retablo aparece en Ayacucho, como todos ustedes saben aparece siglo XVI -XVII, eso lo traen en Ayacucho los españoles. Así es que el español empezaba a hacer la iglesia siglo XVI - XVII, más o menos ya van terminando la iglesias. Primero terminan la iglesia y después de terminar la iglesia empiezan los camarines, los púlpitos, los alabastros de madera, tallados en madera y hacían alabastros en plata, hacían maderas tallados. Primerito –bajo documental estoy hablando, no estoy mintiendo– empezaron a tallar en madera, después de tallar en madera finuras en los púlpitos de Ayacucho, después aprendieron a tallar en mármol, lo trajeron de España el mármol.

Y un momento a otro, como el cura exigía no deben adorar al cerro, no deben adorar a la Pachamama, no deben adorar donde se descansa la gente, lo prohíbe totalmente. El cura decía, si ustedes mienten se van al infierno, si es de verdad avisan, serán salvos. Y la gente ignorante, era gente que no sabía nada, todo en su confesión, todo lo que sentía, todo lo que sabía, todo lo que oía avisaba al cura. El cura especialmente muy orientado en quechua, sabía quechua para poder relacionarse con la gente y fácil era para el cura interpretar qué cosa hablan.


Hacía hervir el níspero

Primer retablo hacían en piedra de Huamanga, alto relieve, entre éstos los viajeros, los arrieros no podían llevar uno, dos, tres para hacer trueque en las faldas, ahí viven los ganaderos, ahora viven los ovejeros, porque la lana en altura crece, en el frío. Tenían pedidos para vaca, para ovejas, pedían. Como piedra de Huamanga pesaba duro, un peso fuerte, no podían llevar mucho.

Dicen que la señora, la abuela de don Joaquín López, lo sacó eso pero ahí viene todavía otros artistas, vienen varios descendientes retablistas más antiguos y esos aquella fecha trabajaban en níspero. Ese artista inventó como chancaca, hacía hervir el níspero, la pulpa, cuando ponía en la cuchara al fondo ya no se movía, ahí está como estaca en su punto y el maestro ya sabía en qué punto está, ya está el color y todo, después lo sacan haciendo hervir en un hoyito con huequito, ahí echaban agua, la olla caliente, tanto hervir, esa olla lo ponía al barrito para que la olla no se raje o se queme el níspero. Así con eso la señora hacía amasamiento, llegaron al punto, llegaron a su plasticidad de níspero. Ahora están haciendo con harina de trigo, yo no miento, todos trabajan harina trigo, a la vista, el color.

Así planos hacían San Marcos, una piedra plana, pero alto relieve, figuritas que tenían y la pasta preparada con mucho cuidado lo sacaron, todas las figuritas, todas las figuras que contenía cajón de San Marcos.

Hay los santos San Marcos, San Antonio, San Lucas, Santa Inés. Ese protege los animales, Watasa Santun. Primera parte contiene el hacendado, el gamonal, donde está pidiendo cuenta, Cuando toma el dueño la sangre de toro en el cañazo, entre eso se mezcla.


Los santos deben estar arriba porque son santos





Hay los santos: San Marcos, San Antonio, San Lucas, San Juan, Santa Inés, ese protegen los animales, Watasa Santun, como el padrillo de las borregas, hay un padrillo que dicen patrón de las ovejas, eso no se puede matar, tienen que cuidar ese padrillo, ponerle su adorno, en chinchipuy cortar las orejas y así empezaron a hacerlo este San Marcos.

Ya cada uno dividido, San Marcos, San Lucas, todos los cinco santos patrones. Ellos imaginaron: porque los santos debe estar arriba porque son santos, hanan pacha la parte arriba; la parte abajo imaginaron ellos y acá va a ser el gamonal en la chacra, hacendado lo pusieron ahí con todas sus figuras, ahí está su mujer, está zorrino, colocando, separando los animales del ganado. Abajo está kay pacha, está el hacendado con sus animales mágicos. Mágicos, es que todo en el mundo sabemos que mágico porque están plasmados los animalitos pequeños, la vizcacha, la perdiz, el zorrino, zorro y están pegados en el cerro, están más pegados al cerro, en el monte del cerro más viven esos animales, por eso dicen que es mágico, retablo mágico por esos animalitos que existen.

Como era ya pintadito, sombreado ya salió más vistoso, ya no blanco nomás, sino todo color a los animales, a San Antonio su vestido, San Marcos su vestido en color vivo y eso dieron más los ganaderos. Hacían pedido a los arrieros los ganaderos, en sus jato, en su posada hacían juntar. Ellos ponían en el toqo, se llama, ahí bien envuelto con franelas, bien adornado en ese hueco lo ponían.

Maska musaq llamkayta, llamkayta maska musaq
Kaypawan mikusan
Kaypawan pachakusan


Vas jugando sin hacer pegar a la mano y a la mesa

Vas mezclando yeso, más yeso, vas jugando sin hacer pegar a la mano y a la mesa, así vas siguiendo ya, así con la planta de la mano empieza a hacer un tronquito, también sin hacer tocar a la mano, ni a la mesa y un poquito yeso y con eso va madurando y madurando. Después ya llega a su plasticidad para eliminar, para aumentar el yeso. Amasando duro, para eso hay que calcular, sólo hay que calcular en su plasticidad, con el calor de la mano se seca, después pedazo en pedazo qué cosa vas a sacar, una figurita, dices después una figurita, con la mano nomás haces un trocito y lo pones al molde. Eso sí, del molde hay que tener cuidado, nunca debe salir del molde sino te has pegado al molde, apenitas debe alcanzar al ras.

Con molde se dice cuestión religiosa, López Antay ha trabajado hasta su vejez sólo a molde, santos de las vacas, modelo religioso. Yo tengo una cantidad de moldes, de antiguos, de modernos.

Antes se pintaba, primero era achiote, después palillo, cochinilla, combinando se saca azul, rápido se saca con rojo, de las flores azules sale, medias moradas que hay, eso sale. Esas campanilla que hay…le coges eso, lo mueles en batancito bien molido con trapo ¡agarra!




He andado pago en pago, barrio en barrio, pueblo en pueblo

A mí me ha dado un pergamino el Instituto Nacional de Cultura cuando estaba en Ancash todavía, ahí me reconocieron, cuando hice un retablo costumbrista en Wari con las jaranas. Yo he sido viajero y he andado pago en pago, barrio en barrio, pueblo en pueblo, he andado durante ocho meses, nueve meses, estaba en el cerro. Así yo capté primera comida típica de cada pueblo, sus vestimentas de cada pueblo, sus instrumentos musicales de cada pueblo, el toque de waqrapuqu, el sonido cómo cambia.

Como ya en mi colegio, en mi escuela enseñaba, ya había muchos hábiles, y empezaron a trabajar, muchas veces empezaron a falsificar por negocio. Yo soy enemigo, si una persona hace sin sentido, ¿por qué está plasmando? Yo podía denunciar públicamente. Bueno, nacimiento pueden hacer, yo tengo nacimientos aquí.

Jesús Urbano Rojas es el primer retablo costumbrista. Fiesta de Cruz de mayo. Yo creo en el poder de este santo. La gente más chiquita contrasta. Así yo capté primera comida típica de cada pueblo, sus vestimentas de cada pueblo.


Gratis podría ser la escuela

No me descanso, estoy ahora sanándome de mi enfermedad. Nunca he sido envidioso, orgulloso, sólo he querido yo que alguien aprende por eso he hecho una escuela gratuita, con mi propia plata, cuando tenía plata, una escuela en Ayacucho. Ahora esa escuela vive al servicio de la comunidad. Ayacucho era cuna de los artesanos, Ayacucho nació todo el arte, ahí había todo. Cuando he ido a casi todo el mundo, regresé y ahora tengo plata, podía hacer una escuela gratuita, gratis podría ser la escuela y todos se rieron y todos me carajearon, todos me dijeron loco, “Urbano loco”, mi apodo era loco, pero mi capricho me llevó. No es cosa de otro mundo, cuando la persona se decide, me voy a hacer, mis decisiones se ha cumplido. Y así empecé en mi casa grande, allí funcionó siete especialidades. No me descanso, estoy ahora sanándome de mi enfermedad. Nunca he sido envidioso, orgulloso, sólo he querido yo que alguien aprende por eso he hecho una escuela gratuita, con mi propia plata, cuando tenía plata, una escuela en Ayacucho. Ahora esa escuela vive al servicio de la comunidad. Ayacucho era cuna de los artesanos, Ayacucho nació todo el arte, ahí había todo. Cuando he ido a casi todo el mundo, regresé y ahora tengo plata, podía hacer una escuela gratuita, gratis podría ser la escuela y todos se rieron y todos me carajearon, todos me dijeron loco, “Urbano loco”, mi apodo era loco, pero mi capricho me llevó. No es cosa de otro mundo, cuando la persona se decide, me voy a hacer, mis decisiones se ha cumplido. Y así empecé en mi casa grande, allí funcionó siete especialidades.





Genoveva Núñez 
Cada figura que se hace, hay que hacerlo con un significado pensando   

La cultura es algo que a los niños los abre más la inteligencia, tanto como a la gente mayor también le sirve de terapia. Una terapia es porque ahí se relajan y van creando maravillas de su propio talento que tienen guardado adentro, lo van sacando eso. Sea la belleza de adentro o lo que tiene algo de amargura y allí lo va plasmando y es una cultura y cada figura que se hace, hay que hacerlo con un significado pensando. Yo aprendí con mi marido cuando me casé. Si le ayudo un Después pedazo en pedazo vas a sacar una figurita.





Entrevista realizada por Rocío Corcuera y Lorena Best.

Fotografías de Rocío Corcuera y Harry Tarazona.



(*) Publicado originalmente en la página web Red Educación Arte e Interculturalidad (http://www.redeaiperu.org/blog/?cat=2) que no está disponible al día de hoy.




lunes, 18 de febrero de 2013

Jesús Urbano Rojas: leyenda viva de la artesanía peruana






Sus retablos se exhiben en los principales museos del mundo, sin embargo Jesús Urbano, primer retablista del Perú, ha desechado ofertas del extranjero, para enseñar su oferta en un humilde taller de Chaclacayo.

Fotografías (de arriba-abajo): Elías Rojas. 2012. 



Por Nelly Rojas


Días atrás hice una cita por teléfono para visitarlo en su casa y ver cómo se elabora los retablos en su taller. Me sorprendo cuando su esposa, doña Genoveva, contesta el teléfono y me asegura: “Mi esposo y yo anoche hemos hablado bastante de usted, por eso yo dije: ‘Seguro que nos va a llamar’”. Inmediatamente recuerdo mi lectura de los libros Santero y Caminante (Jesús Urbano – Pablo Macera) y Cusco: Arte y Tradición Oral Quechua del Valle del Ollantaytambo (Genoveva Núñez Herrera – Rosaura Andazabal Cayllahua) y pienso en la fuerza mágico-religiosa que impregna sus páginas.

El notable retablista sufrió un derrame cerebral en el año 2001; bastante recuperado sigue enseñando a los jóvenes, para que se sostengan económicamente y para que no muera el arte popular. Se define Retablista costumbrista a mano, porque no usa moldes. “Al principio aprendí con don Joaquín López Antay a trabajar las figuras solamente en molde. Después dije en mi cabeza: ‘El arte debe evolucionar’, y como cuando era panadero hacía las guaguas con masa de harina, me dije: ‘Por qué no voy a poder hacer con mis manos las figuras de mis retablos’. Así fue mi cambio”, me cuenta.

Con el maestro Jesús Urbano, declarado Tesoro Humano Viviente, entre otros valiosos reconocimientos, tengo un trato que trasciende lo estrictamente periodístico y siento que el afecto es recíproco. Creo que nada se dio por casualidad en su vida; desde su temprano alejamiento del hogar paterno, su primer matrimonio con una carmenaltina que lo hizo caminante, pasando por los diferentes oficios desempeñados, hasta su especial cercanía con el maestro Joaquín López Antay, todo supuso insumos de vida para quien finalmente se convertiría en el ícono del arte popular.

Su Casa–Taller funciona en Huampaní Alto, distrito de Chaclacayo, desde el año 1984, cuando don Jesús decidió que Ayacucho dejaba de ser su hogar, porque allí el terrorismo le mató a su primogénito Guillermo Urbano Cárdenas. “Si él estuviera vivo, estaría haciendo hermosos retablos, porque era muy bueno. Yo no guardo ninguno de sus trabajos, toditos los enajené porque no quería ver nada que me lo recordara. Los terroristas lo despedazaron. Si todavía estuviera vivo, ya me hubiera ganado. Era un campeón”, dice con fuerza.

Ya en el taller recorro las dos aulas y veo en las mesas de trabajo cruces de madera sin pintar, albas figurillas de hombres, mujeres y divinidades. Hay también pumas de rostros fieros, temibles toros cuneros, mulas robustas –todavía sin las pesadas cargas sobre el lomo–. Todas están en reposo, juntas y revueltas, esperando la mano del artista que las vista con el color de la vida y las lleve a los distintos pisos del retablo para faenar, para danzar, para adorar al santo patrón, para ofrendar al Apu tutelar; para que haga palpitar la vida de los pueblos.


Desde siempre… enseñando

El maestro Jesús Urbano Rojas –Doctor Honoris Causa por la UNMSM– siente la necesidad de trasmitir sus secretos sobre la elaboración del retablo a las nuevas generaciones. Inició el largo camino de la enseñanza en 1966, cuando fundó en el barrio huamanguino de La Libertad, la Escuela Particular de Artesanía Artística, totalmente gratuita, que funcionó solo 17 años porque en 1983 las autoridades locales la cerraron aduciendo que no tenía título pedagógico para ser Director. Era una escuela que no le costaba ni un sol al Estado peruano.

Me cuenta que en 1988, hallándose en Estados Unidos luego de haber ganado un concurso, un catedrático norteamericano que veía sus hermosos retablos le dijo: “Oye, jovencito Jesús Urbano, ¿no quisieras ser catedrático aquí, para enseñar a confeccionar esos trabajos? Yo te puedo abrir una cátedra donde tú podrías enseñar”. Él no aceptó, pensando: “Yo no he venido aquí a enseñar a los gringuitos, yo voy a enseñar en mi tierra. Voy a hacer con mi plata una escuela artesanal gratuita para que puedan aprender a hacer retablos los niñitos, las niñitas que me esperan”, y se regresó de Estados Unidos.

Recuerda que los ayacuchanos comentaban: “Ese Jesús Urbano se ha vuelto loco, se ha regresado de Estados Unidos y quiere hacer una escuela gratuita. Pobre, se ha vuelto loco con su billete verde. Aquí están botando las escuelas estatales solo porque no pueden pagar arriendo, luz, agua. Pobre loco, nunca va a poder hacer su escuela”. Eso le dio coraje y más fuerza para abrir la escuela, que primero funcionó en su casa y luego en local propio.


¿Frustraciones?

“Si no me hubiera dado el derrame cerebral y no me hubieran cerrado la escuela que fundé en 1966, con mi propia plata y que estaba funcionando gratuitamente, ahora yo estaría haciendo tantas cosas: un museo para esta artesanía, exportando más obras de arte. Una escuela que ayudaba a tantos jóvenes ayacuchanos, que producía, que hacía exposiciones en las ferias dominicales, en las plazuelas principales; que exportaba muy bien, me la cerraron en 1983 diciendo: ‘A ver, presenta tu título profesional; si no tienes título te vas, porque tú no puedes ser Director’. Así me sacaron, me botaron y mataron esa escuela que producía bastante. Ahora la desgracia se ha bajado a esa escuela, están enseñando cosmética, matemáticas y cosas que no corresponde. Así están matando el arte popular”. Siento que es justo su rechazo y se lo expreso, pero eso no ayuda.


¿Qué papel juega en su vida doña Genoveva Núñez Herrera?

“Es mi esposa. Una mujer muy inteligente, no es cualquier cosa; me ha seguido y ha aprendido a preparar retablos valiosos. Siempre me da consejos porque tiene mucha experiencia sobre las costumbres de los pueblos. Los dos trabajamos bonito. Es la única mujer en mi vida que ha mostrado voluntad para hacer mis retablos. Trabaja como si fuera yo mismo, es muy minuciosa y pinta muy bonito”.

Pero su historia amorosa con doña Genoveva, su segunda esposa, es muy especial. Se conocieron aquí en Lima; él había enviudado de doña Domitila Cárdenas en 1976 y era profesor artesanal; doña Genoveva era maestra tejedora cusqueña y extrañaba mucho su tierra y a los suyos. “Cuando la conocí, estaba llorando en su taller y pensé: ‘Esta china por qué está llorando’, me acerqué diciéndole: ‘Por qué estás llorando, cuando me muera vas a llorar, ahora todavía no. Soy profesor retablista y tú vas a estar conmigo. Yo te voy a enseñar, voy a hablar con el director John Davis para que pases a retablos’”.

El tema no quedó allí. Pocos días después la buscó para pedirle prestada su Libreta Electoral, documento que ella le entregó con gran recelo. Días después la abordó nuevamente, esta vez para devolverle su documento y mostrarle recortes periodísticos aparecidos en El Peruano, La República, Expreso y El Comercio, con la publicación del edicto matrimonial y las notas de farándula dando cuenta de que el gran retablista Jesús Urbano se casaba con la dama cusqueña Genoveva Núñez Herrera, notable artesana y también narradora costumbrista. Se casaron por civil y religioso en Chaclacayo, el veinte de julio de 1984.

Estos relatos me los hace en su Casa-Taller de Huampaní, mientras uno de sus alumnos, Wilfredo Trelles Curi, trabaja muy concentrado en una de las aulas; ha pintado de blanco las cruces, ha abrigado con bufandas y ponchitos de papel endurecido a ciertos muñequitos, ha puesto barniz brillante en las diminutas arpas de aquellos músicos que harán llorar al caminante que evoca el hogar distante, o harán bailar al cholo recio que busca alcanzar los favores de la hermosa carmenaltina de mirada coqueta y labios carmesí.

Don Jesús me lo presenta: “Es mi alumno predilecto, tiene mucho arte y es muy disciplinado. Empezó desde abajo, ahora ya hace buenos trabajos él solo. Siento orgullo que sea mi discípulo. Va a tener un camino exitoso como artesano y, en un momento dado, será quien me reemplace”. Le escucho y pienso: “Todo es posible… pero antes tendrá que recorrer un largo camino, porque hay Jesús Urbano para rato”.

Siento que es hora de regresar a Lima. Fueron tres horas generosas en las que gocé de su presencia bonachona. Recorrí parajes solitarios acompañando su vida de caminante; vi en competencia a los danzak, seguí con respeto la procesión del Santo Patrón y casi me extravié en la febril actividad de la Feria de Acuchimay. Todo con solo adentrarme en uno de sus vívidos retablos.

Recojo mis cosas, agradezco a mi hermano Elías –fotógrafo circunstancial para esta ocasión– y digo “Nos vamos, nuestra labor terminó”. “Todavía –dice doña Genoveva–, tienen que probar lo que he preparado”. Bajamos a su comedor y compartimos la mesa familiar, saboreando el delicioso puca picante ayacuchano, acompañado por dulces y tiernos choclos. Elogiamos la buena sazón y don Jesús, mirando a su esposa, dice: “Ella ha cocinado. Todo lo hace muy bien, por eso la he nombrado mi Secretaria General”. Todos reímos de buena gana.

(*) Publicado originalmente en Rumbos del Perú el 29 de noviembre de 2012.



miércoles, 5 de diciembre de 2012

La colección de arte popular de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos










Fotografías (de arriba-abajo): Archivo Museo de Arte de la UNMSM.
1. Cruz de la Pasión. Madera y pasta policromadas. 35.7 × 17.8 × 10.5 cm. Ayacucho, siglo XX. Donación Milwaukee Public Museum.
2. Quero-copa con diseños florales. Madera tallada e incisa. 16.9 (d) × 21.4 (h) cm. Cusco, inicios del siglo XX.  Col. Pablo Macera.
3. Cruz de techo. Hojalata recortada y policromada. 59.6 × 48.5 × 8 cm. Ayacucho, 1956. Col. Alicia Bustamante.
4. Plato chúa decorado con un suche. Cerámica torneada, pintada y vidriada. 23.2 (d) × 8 (h) cm. Santiago de Pupuja - Puno, siglo XX. Col. Alicia Bustamante.
5. San Jorge. Cerámica modelada. 27.5 × 20.5 × 12.5 cm. Leoncio Tineo. Ayacucho, 1950-60. Col. Alicia Bustamante.
6. Caballo. Cerámica modelada y vidriada. 22.5 × 8.2 × 23 cm. Santiago de Pupuja - Puno, 1956. Col. Alicia Bustamante.
7. Retablo con escena campesina. Pasta modelada y madera policromadas.  Joaquín López Antay.  Ayacucho, inicios del siglo XX. Col. Alicia Bustamante.
8. Los arrieros del Carmen Alto. Pasta modelada y madera policromadas. 40 × 86.7 × 58.7 cm. Jesús Urbano Rojas. Ayacucho, 1992. Donación Cristóbal Aljovín.
9. Mate azucarero con escena en la Plaza de Armas de Huanta. Lagenaria burilada. 22.5 × 21 × 72 cm. Ayacucho, inicios del siglo XX. Col. Alicia Bustamante.



La colección de arte popular está compuesta por una diversidad de objetos creados en las distintas regiones del Perú. Entre ellos se encuentran importantes piezas de cerámica, retablos, imaginería, queros, mates, cuernos, textiles, cueros y piedra de Huamanga realizados a lo largo de todo el siglo XX, así como algunos valiosos ejemplares de los siglos XVIII y XIX. Son objetos en su mayor parte recopilados por dos de las más importantes personalidades relacionadas al estudio y revaloración del arte popular: Alicia Bustamante y Pablo Macera, parte de cuyas importantes colecciones fue donada al museo en el momento de su creación en el año 1970. La colección de Alicia Bustamante es la primera en su género y es una de las más importantes hasta el día de hoy por las hermosas piezas que la componen. La de Pablo Macera, por su parte, cuenta entre sus ejemplares con rarísimas piezas que permiten trazar con mayor claridad la historia del arte popular en el Perú. A ellas se han sumado las donaciones de otros coleccionistas e investigadores del arte tradicional, así como de reconocidos artistas populares.


Dirección: Av. Nicolás de Piérola 1222. Parque Universitario - Centro Histórico de Lima.
Teléfono: 619-7000, anexos 5214, 5215
Correo electrónico: museoarte.ccsm@unmsm.edu.pe


Fuente: