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jueves, 25 de diciembre de 2025

domingo, 6 de febrero de 2022

Santísima Cruz de Quisho

 

Foto: Sirley Ríos Acuña. 2012.

Foto: Sirley Ríos Acuña.2012.

La Santísima Cruz de Quisho está localizada cerca a la cascada de Huanano en San Jerónimo de Surco de la provincia de Huarochirí, región de Lima.




miércoles, 10 de abril de 2013

Los elementos andinos y católicos en el contexto de las fiestas religiosas populares (extracto)



Por Sirley Ríos Acuña


Resumen

Se aborda a partir de las ideas planteadas por Josef Estermann sobre la relación inter-transcultural entre las religiones, católica e indígena, manifestada en las festividades, los rituales, la oralidad y en general en la mentalidad individual y grupal. Los elementos católicos fueron redefinidos por los indígenas quienes los incorporaron a sus prácticas religiosas ancestrales y al mismo tiempo los elementos andinos se cristianizaron. En esta oportunidad nos vamos a centrar en dos festividades populares de los Andes peruanos, resaltando estos elementos, vinculados al ciclo agrícola, ganadero y humano.

La fiesta de las cruces es una de las más populares puesto que la forma de esta imagen cristiana no fue extraña a los indígenas, quienes lo relacionaron con la constelación de la cruz del sur, que era venerada desde tiempos remotos y estaba relacionada a la época de la cosecha. Otra de las fiestas populares de carácter devocional y patronal es la del patrón Santiago, que se manifiesta bajo dos formas de festejo: en honor a la imagen del apóstol Santiago como patrono de algún poblado o advocación católica no patronal y en honor a los ganados y los pastores. Se presenta de manera detallada la segunda forma de celebración. Lo que confirma que Santiago asumió la función del Tayta Wamani, Tayta Orqo o Apu, señor de los cerros, respecto a la protección e incremento de los ganados e incluso el apóstol fue asociado con Illapa, vinculado al rayo, el relámpago y el trueno. Esta condición convierte a Illapa así mismo en dios del agua y la lluvia, bajo la forma de una serpiente, y por tanto Santiago asume también estas asociaciones.

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1. Portada de la revista Artesanías de América,  Nº 67.


2. Cruz de camino. Madera tallada y policromada. Siglo XX. Canta, sierra de Lima. Archivo de Sirley Ríos Acuña.


3. Cruz de techo. Fierro, alambre y hojalata policromada. Siglo XX. Abancay, Apurímac. Fotografía: Sirley Ríos Acuña.



El actual sistema religioso popular en los Andes es resultado de una conjunción de prácticas culturales provenientes desde la visión indígena y occidental, donde prevalecen, según el contexto, los rituales propiamente andinos o lo cristiano católico.

Los aspectos rituales católicos han sido redefinidos por los indígenas quienes  los han incorporado a sus prácticas religiosas ancestrales y al mismo tiempo los elementos andinos se han cristianizado. Según Josef Estermann no se ha producido sólo una asimilación de una parte sino que se ha dado una relación inter-transcultural entre ambas religiones católica e indígena y por lo tanto no se hablaría de un “sincretismo andino” de resultado por contacto, sino de relación y diálogo, a pesar de la férrea persecución y extirpación de las idolatrías locales. Esto se debe a la propia lógica andina donde rige el principio holista de la inclusión y no de exclusión como sería en el pensamiento occidental  que trata de separar los opuestos  y no de complementarlos. Es por ello que todas las prácticas del hombre andino están guiadas por los principios de inclusividad, complementariedad y relacionalidad, los cuales se expresan más claramente en la religión popular actual. De ahí la presencia de tres niveles del espacio andino que se relacionan: arriba, abajo y centro. El centro es el encuentro o tinkuy o chakana/ puente.  Por eso dentro del aspecto religioso, el saber andino considera lo sagrado y lo profano, el mundo religioso y el mundo secular en constante interrelación y en conjunción, no dicotómicos o separados. En esa lógica de relacionalidad “...se incluyen ‘verdades’ aparentemente inconsistentes y ‘realidades’ supuestamente incompatibles.” (2)



4. Cruz apóstol Santiago patrón de los ganados. Pasta y madera policromada. Siglo XX. Huancavelica. Colección y Archivo Museo Nacional de la Cultura Peruana-Ministerio de Cultura de Perú.


Josef Estermann afirma que los principios de inclusividad, complementariedad y relacionalidad están enraizados en la cosmovisión andina, por tanto en la religión.

El proceso intercultural e interreligioso entre el catolicismo y la religión andina queda claramente evidenciado desde las primeras manifestaciones del arte religioso barroco en los Andes. También en las festividades, los rituales, la oralidad y en general en la mentalidad individual y grupal.

En esta oportunidad nos vamos a centrar en dos festividades populares de los Andes peruanos, resaltando la presencia de elementos andinos y católicos en su configuración, vinculados al ciclo agrícola, ganadero y humano. El calendario ritual en honor a santos, vírgenes, Cristos y cruces es un pretexto para la continuidad del calendario ancestral asociado a los solsticios y equinoccios, a la época seca y húmeda, a la vida y la muerte, a la noche y el dia.


5. Celebración del Santiago en la región de Tayacaja, Huancavelica. Fotografía: Teófilo Hinostroza. 1962. Archivo Sergio Quijada Jara.


6. Celebración del Santiago en el distrito de Pirchaca, Huancavelica. Fotografía y Archivo Sergio Quijada Jara.


Para confirmar nuestra observación  sobre el pensamiento andino y sus implicancias en las prácticas culturales en torno a su relación con la naturaleza, citamos lo dicho por el antropólogo Juan José García Miranda: “En las sociedades con culturas cosmovisionales, como la andina, el cosmos en su conjunto está concebido como un ente con vida y es más con dimensión humana. En consecuencia, todos los componentes del cosmos tienen vida y, por ende, tienen una estructura orgánica y perciben y sienten la influencia de los agentes externos que actúan en el desenvolvimiento del ser. Si el mundo es concebido como un ente que tiene vida, entonces como todo ser vivo está sujeto a procesos reproductivos que se sintetizan en las capacidades de nacimiento y muerte, surgimiento y extinción que definen ciclos de existencia cuyos pasos de una fase a otra o de una condición a otra genera situaciones de espera y angustia en el hombre y en las colectividades organizadas al culminar una fase e iniciar otra.(3)

La mayor parte de los actos propiciatorios en el contexto de las festividades religiosas populares corresponden a la reproducción o fertilidad vegetal, animal y humana, así como a fines de protección y buenos augurios para el futuro.


Citas:
(2) ESTERMANN, 2002 y 2003.
(3) GARCÍA, 2006: 14.


Ver el artículo completo en:

Ríos Acuña, Sirley. “Los elementos andinos y católicos en el contexto de las fiestas religiosas populares.” Artesanías de América, 67 (2008), pp. 179-211.


 



jueves, 4 de abril de 2013

La colección de arte tradicional peruano de la familia Grillo


1. Cruz de techo. Hojalata pintada. Ayacucho? 1972.


2. Máscara de Auca Chileno. Yeso policromado. Paucartambo, Cusco. 1960-70.


3. Toro. Cerámica modelada, engobada y parcialmente vidriada. Puno. Siglo XX.


 4. Papaya o tetera. Cerámica modelada y engobada.  25 cm. de altura. Quinua, Ayacucho. 1950-1960.


5. Toro conopa. Cerámica modelada y engobada. 30 cm. largo. Quinua, Ayacucho. 1950-1960.

6. Iglesia de techo. Cerámica modelada y engobada. Quinua, Ayacucho. Siglo XX.

7. Esclavina de danzante. Bordado; tela de seda, hilos de algodón, bronce, pedrería y cartón. Primera mitad del siglo XX.


8. Alfombra. Tejido. 1977.   
   

9. Mate decorado. Calabaza burilada, desbastada y fondo negro. 20 x 14 cm. Huancayo, Junín. Siglo XX.

10. Retablo de pared. Pasta policromada. Heraclio Núñez Jiménez. Ayacucho. Aprox. 1970.


11. Corona de danzante de la Rayguana. Madera tallada y policromada. Huánuco. Siglo XX.

12. Kiraw (cuna). Madera torneada y tallada. Ayacucho. Inicios del siglo XX.


13. Milagro o exvoto. Plata cincelada. Inscrito al reverso: S.M.B. 1968.


14. Cocha. Madera tallada. Sur andino.


15. Detente. Bordado; hilo, tela de seda, tela y cartón. 1900-1930.



Fuente:
https://www.facebook.com/ArtePopularDelPeruColeccionFamiliaGrillo




miércoles, 27 de marzo de 2013

Libro catálogo Celebración de oficios y tradiciones. Arte popular del norte peruano (2012)


1. Cubierta del libro catálogo Celebración de oficios y tradiciones. Arte popular del norte peruano (URP-ICPNA, 2012). Fuente: http://www.filarmonia.org/


2. Tarjera de invitación. Fuente: https://www.facebook.com/ICPNA


3. Cruz con los símbolos de la pasión. Madera tallada y policromada. La Libertad. Fuente: http://www.limagris.com/?p=10111









Una extraordinaria edición con ilustrativas imágenes e interesantes estudios y notas explicativas sobre arte popular conforman el catálogo de la exposición CELEBRACIÓN DE OFICIOS Y TRADICIONES. Arte popular del norte peruano. En este volumen encontramos todas las expresiones tradicionales de la zona norte peruana ilustradas con las piezas que se exhibieron en la muestra de arte popular del mismo nombre.

Esta publicación recoge un riguroso estudio de las expresiones artísticas de Ancash, Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque y Piura, a partir de ejes tales como los tejidos en algodón nativo y lana, sombreros en paja toquilla, objetos en barro cocido y los trabajos de maestros talabarteros, materos y plateros, dentro del contexto de uso cotidiano, festivo y devociones populares. Testimonios artísticos que, a su vez buscan representar la celebración de los oficios y tradiciones.


Fuente:



lunes, 18 de febrero de 2013

Cruces (*)


Por Sirley Ríos Acuña

La cruz como primer símbolo del catolicismo fue impuesta durante y después de la conquista española a América. Se colocó sobre la huaca destruida por los evangelizadores y se dieron explicaciones legendarias acerca de su presencia en nuestro continente. Pero la forma de esta imagen cristiana no fue extraña a los indígenas quienes lo relacionaron con la constelación de la cruz del sur que era venerada desde tiempos remotos. Precisamente, los catequizadores se aprovecharon de ello e implantaron la festividad de las cruces en mayo, mes en el que dicha constelación alcanza su cenit, por tanto, época de cosecha. De ahí que la cruz está estrechamente relacionada con el ciclo agrícola y esto lo vemos expresado en las creencias y costumbres tradicionales. Así, la cruz se popularizó y difundió en los andes, siendo objeto de ceremonias de origen prehispánica mezcladas con las católicas.




En la actualidad encontramos cruces de diferente tipo en todo el territorio peruano como las llamadas en Huamanga de calvario o para el interior de las viviendas;  de techo o zafa–casa; de camino, de viajeros o  pasionaria; de cerros o apus; de barrios o de devotos; de chacras, siembras y cosechas; de entrada y salida de los pueblos; de cementerios; de atrios de iglesias; de propiciación; de conmemoración; de curandero; de qochamama (madre agua); etc.

El tres de mayo se considera comúnmente el día central de la festividad, aunque también son celebradas en carnavales, semana santa y en los meses de enero, junio, julio, agosto y setiembre de acuerdo a las costumbres de cada localidad.




Se distingue la fiesta de las cruces grandes y pequeñas. La primera tiene un carácter público mientras que la otra es más privada y hasta familiar. Entre las grandes encontramos por ejemplo la cruz de los cerros o de  camino, hecha de madera de la zona, generalmente pintada de verde o rojo y decorada con los símbolos de la pasión; “vestido” en ceremonia especial por un grupo de devotos y sacado de su sitio establecido para ser trasladado en hombros, al compás de los músicos y estruendo de  los cohetes (artificios pirotécnicos), hasta la iglesia donde se realiza una misa en su honor. En algunos lugares son “veladas”, al igual que las cruces pequeñas. A este ritual lo llaman en Cusco Cruz Velacuy. Estas cruces grandes llevan un nombre según el lugar donde se ubican. Así tenemos a las famosas cruces de Potochi,  Santa Cruz, Espíritu Santo, Pata y la Soltera de Huancavelica; de Motupe o Chalpón; San Cristóbal en Lima entre otros.




Las denominadas cruces pequeñas son las domésticas pertenecientes a cada familia, ya no de la comunidad como en el caso anterior. De ellas las más conocidas dentro del arte tradicional popular son las de calvario o de la pasión y las de techo, elaboradas en distintos materiales. Además, pertenecen a esta categoría las cruces de individuos, en este caso de caminantes o viajeros ayacuchanos, que aparecen como santolines, pequeñas esculturas de piedra de Huamanga (niño rumi), las cuales son llevadas por dichos personajes y son codiciados por los brujos de la zona y de otros pueblos.

La figura de la cruz también está presente en el ritual de la marcación del ganado, al momento de realizar la preparación de la mesa con el ichu dispuesto en forma de este símbolo religioso.
 

4. Cruz con símbolos de la pasión. Madera tallada y plata. Anónimo. Lima. Colección y archivo Museo Nacional de la Cultura Peruana-Ministerio de Cultura de Perú. Fuente: http://es.scribd.com/doc/73803884/Kaypin-Cruz


Los artistas tradicionales son imagineros, hojalateros, herreros, cerrajeros, carpinteros y simplemente campesinos agroganaderos según el tipo de cruz solicitado. Estos artífices son generalmente considerados anónimos pero se conocen obras de destacados retablistas e imagineros ayacuchanos  como Joaquín López Antay, Celso Baldeón, Jesús Urbano Rojas, Florentino Jiménez Toma y otros. Últimamente hemos observado piezas del hojalatero de Huancaní en Junín, Esteban Rojas Párraga.


CRUCES CALVARIO

Estas obras ayacuchanas también llamadas de la Pasión y que reproducen en pequeño formato a las cruces de camino, son colocadas al interior de las viviendas como signo de protección contra los malos espíritus y daños (brujerías). Tuvieron en un principio un uso sólo religioso, que con el cambio de clientela pasaron a ser decorativas, comerciales y se hicieron de mayor tamaño y recargada ornamentación.

 
5. Cruz de la pasión. Madera tallada y pasta modelada y policromada. Siglo XX. Ayacucho. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana-Ministerio de Cultura de Perú. Fotografía: Archivo Universidad del Pacífico.


El material empleado en su elaboración es madera pintada de rojo, verde o amarillo con y sin diseños ondulados y florales. Para el rostro de Cristo, así como para una parte de los símbolos de la Pasión (sol, luna, clavos, martillo, tenazas, gallo, columna, dados, túnica, cáliz con hostia, cráneo con tibias cruzadas, farola, látigo) y otros elementos complementarios como la paloma, el corazón flameante, querubines y rayos, se usa la pasta -preparada en base a papa y yeso-, policromada con anilinas o esmaltes. Al igual que las figuras de los retablos están vaciadas, a veces no se emplean moldes. Esto último es notorio en Joaquín López Antay pues modelaba a  pulso la cabeza de Cristo coronado de espinas, que podía estar, en ocasiones no, dentro de una urna generalmente cubierta con vidrio en la parte frontal, y todos los otros elementos lo moldeaba. Los otros instrumentos pasionarios como la escalera, la lanza, la caña con la esponja y en algunos casos los cuatro rayos que salen del crucero son de carrizo y madera. Además, estas cruces presentan una peana de dos a más escalones sobre la cual puede estar, a veces no, representada una escena campesina referida a la misma temática de los cajones sanmarcos (castigo de un abigeo rodeado de campesinos, animales y un santo).


6. Cruz de la pasión. Madera tallada y pasta modelada y policromada. Jesús Urbano Rojas. Siglo XXI. Ayacucho. Fuente: http://artistasplasticosperu.blogspot.com.es/2012/03/premiacion-amautas-de-la-artesania.html


7. Cruz de la pasión. Madera, pasta modelada policromada y caja de vidrio con dorado parcial. Anónimo. 1946.  Chupaca, Junín. Colección y archivo Museo Nacional de la Cultura Peruana-Ministerio de Cultura de Perú. Fuente: http://www.arteperu.org.pe/propuesta.php?v_pla=4&v_sup=13&v_s=1


Sin embargo, existen obras con los símbolos de la pasión y figuras complementarias pintadas sobre la madera, delineadas en negro y después cubiertos con vidrio, modelando o moldeando en pasta sólo el rostro de Cristo. Inclusive en vez de la plataforma escalonada pueden presentar una peana con una escena similar a la de los cajones sanmarcos.

Cuando la cruz presenta la figura de una tiara con dos llaves o sólo con estas últimas por encima de la cabeza de Cristo o la urna se le llama San Pedro; es Trinidad si tiene la efigie del Padre Eterno; en otras se observa la farola o paloma (urpi) con y sin triángulo  a la que se denomina Santa Cruz, Espíritu Santo o Espíritu. En cambio hay otras cruces que presentan en la peana la representación de San Antonio acompañado de un arriero y una pastora, rodeados de acémilas y ganado vacuno que reciben el nombre del santo. También algunos solicitan el adorno de su devoción y para ciertas siembras piden la cuculí. Cada una de estas cruces son festejadas en fechas distintas.


8. Cruz con los símbolos de la pasión. Hojalata policromada. Familia Araujo. Ayacucho.  Fuente: http://hojalateria.weebly.com/cruces.html


9. Cruz. Hojalata, yeso policromado y vidrio. Familia Araujo. Ayacucho.  Fuente: http://hojalateria.weebly.com/cruces.html


CRUCES DE  TECHO

Otros objetos de uso mágico religioso son las cruces de techo conocidas en Junín como zafa-casas y en Pachangara (Lima) como Cruz Masha. Se colocan muy adornadas con cintas y flores multicolores sobre la cumbrera de las nuevas viviendas, después de finalizado el techado, con fines de protección y prosperidad. Este ritual de colocación de las cruces lo realizan los padrinos que previamente han sido elegidos por los dueños de casa. Toda la ceremonia se da al son de la música y los harawis (cantos), que termina en baile y banquete general. De algún modo esta ceremonia se vincula con la que se realiza para las vigas pintadas de Sarhua que también son obsequiadas por los compadres. 



10. Cruces de techo. Hojalata policromada y fierro. Anónimo. Andahuaylas, Apurímac. Fuente: http://www.arteperu.org.pe/propuesta.php?v_pla=4&v_sup=15&v_s=1



Después del techado los padrinos dan la bendición y otorgan un nombre a la casa, así como desde el techo, para el caso de Junín, arrojan a los presentes y a su comitiva caramelos, galletas y monedas. Precisamente, son ellos quienes mandan a confeccionar las cruces pero en algunos lugares del Cusco son los ahijados los encargados de llevarlos como regalo.  

La cantidad de estas cruces depende del número de padrinos y refleja el prestigio del dueño de casa dentro de su comunidad. Es así como para cada pueblo existen otras variadas costumbres vinculadas al momento de la colocación de estos objetos religiosos, que en esta oportunidad sólo hemos mencionado aspectos comunes a todos.


11. Cruz de techo. Hojalata. Familia Araujo. Ayacucho.  Fuente: http://hojalateria.weebly.com/cruces.html

Esta diferenciación se da así mismo en el empleo de materiales y técnicas. Podemos encontrarlos mayormente de fierro forjado, de hojalata recortada, soldada y con o sin policromía de esmaltes en la cara principal; en menor proporción son de acero, madera, cerámica e ichu. Además, pueden estar solitarias y otras veces acompañadas de pequeñas botellas o cántaros conteniendo agua de lluvia, agua bendita, vino, aguardiente, chicha de jora, otros licores y monedas de plata antiguas; muñecos colgados, lanas teñidas de rojo, verde y amarillo, cintas o trencillas, wallas, mazorcas de maíz con hojas trenzadas, escobitas de ichu o espigas de trigo; incluso se encuentran flanqueadas por toritos de Pucará, por iglesias y conopas recipientes de Quinua, por leones también de cerámica representados de pie y recostados, entre tantos elementos propiciatorios.


12. Cruz de techo. Hojalata policromada y fierro. Anónimo. 1958. Apurímac? Colección y archivo Museo Nacional de la Cultura Peruana-Ministerio de Cultura de Perú. Fuente: http://www.arteperu.org.pe/propuesta.php?v_pla=4&v_sup=15&v_s=1



BIBLIOHEMEROGRAFÍA


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1997 “Constelación de la Cruz del Sur”. En: Imaginario del Arte, Nº 12, Lima, pp.50-51.


(*) Extracto del artículo “Cruces” que fue redactado en 1998 como parte de la investigación de la colección de Arte Popular para la preparación del Catálogo del Patrimonio Artístico del Museo de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, auspiciado por el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.



 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La colección de arte popular de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos










Fotografías (de arriba-abajo): Archivo Museo de Arte de la UNMSM.
1. Cruz de la Pasión. Madera y pasta policromadas. 35.7 × 17.8 × 10.5 cm. Ayacucho, siglo XX. Donación Milwaukee Public Museum.
2. Quero-copa con diseños florales. Madera tallada e incisa. 16.9 (d) × 21.4 (h) cm. Cusco, inicios del siglo XX.  Col. Pablo Macera.
3. Cruz de techo. Hojalata recortada y policromada. 59.6 × 48.5 × 8 cm. Ayacucho, 1956. Col. Alicia Bustamante.
4. Plato chúa decorado con un suche. Cerámica torneada, pintada y vidriada. 23.2 (d) × 8 (h) cm. Santiago de Pupuja - Puno, siglo XX. Col. Alicia Bustamante.
5. San Jorge. Cerámica modelada. 27.5 × 20.5 × 12.5 cm. Leoncio Tineo. Ayacucho, 1950-60. Col. Alicia Bustamante.
6. Caballo. Cerámica modelada y vidriada. 22.5 × 8.2 × 23 cm. Santiago de Pupuja - Puno, 1956. Col. Alicia Bustamante.
7. Retablo con escena campesina. Pasta modelada y madera policromadas.  Joaquín López Antay.  Ayacucho, inicios del siglo XX. Col. Alicia Bustamante.
8. Los arrieros del Carmen Alto. Pasta modelada y madera policromadas. 40 × 86.7 × 58.7 cm. Jesús Urbano Rojas. Ayacucho, 1992. Donación Cristóbal Aljovín.
9. Mate azucarero con escena en la Plaza de Armas de Huanta. Lagenaria burilada. 22.5 × 21 × 72 cm. Ayacucho, inicios del siglo XX. Col. Alicia Bustamante.



La colección de arte popular está compuesta por una diversidad de objetos creados en las distintas regiones del Perú. Entre ellos se encuentran importantes piezas de cerámica, retablos, imaginería, queros, mates, cuernos, textiles, cueros y piedra de Huamanga realizados a lo largo de todo el siglo XX, así como algunos valiosos ejemplares de los siglos XVIII y XIX. Son objetos en su mayor parte recopilados por dos de las más importantes personalidades relacionadas al estudio y revaloración del arte popular: Alicia Bustamante y Pablo Macera, parte de cuyas importantes colecciones fue donada al museo en el momento de su creación en el año 1970. La colección de Alicia Bustamante es la primera en su género y es una de las más importantes hasta el día de hoy por las hermosas piezas que la componen. La de Pablo Macera, por su parte, cuenta entre sus ejemplares con rarísimas piezas que permiten trazar con mayor claridad la historia del arte popular en el Perú. A ellas se han sumado las donaciones de otros coleccionistas e investigadores del arte tradicional, así como de reconocidos artistas populares.


Dirección: Av. Nicolás de Piérola 1222. Parque Universitario - Centro Histórico de Lima.
Teléfono: 619-7000, anexos 5214, 5215
Correo electrónico: museoarte.ccsm@unmsm.edu.pe


Fuente: