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jueves, 20 de enero de 2022

jueves, 31 de octubre de 2013

La faja, milenaria prenda andina (*)




Por Manuel F. Perales Munguía

En los Andes, la actividad textil ha tenido gran importancia desde la época misma de la llegada de los primeros seres humanos a este territorio, tal como demuestran varios hallazgos que datan de los tiempos del periodo Precerámico. A partir de entonces, con el transcurso del tiempo, la textilería fue alcanzando paulatinamente niveles más altos de expresión estética y calidad técnica, que se pueden apreciar en los magistrales tejidos de pueblos como Paracas, Huari o Chancay.

En los tiempos del Tahuantinsuyo, los textiles cumplían un papel central en la política, al ser considerados elementos con los que se podían pactar acuerdos o sellar alianzas, entre líderes locales y funcionarios del Estado. El propio Inca solía regalar prendas muy finas, o ropa del tipo “cumbi”, a quienes le demostraban lealtad.

Por otro lado, en el aspecto mágico-religioso y ritual, la ropa servía también como un recurso que protegía a su portador de los malos espíritus o maleficios. En este sentido, gracias al estudioso John Murra, hoy sabemos que cuando había enfrentamientos bélicos entre bandos opuestos, se buscaba quitarle la ropa al enemigo, creyendo que con ello se le causaba daño y se le podía vencer.

Un tipo de prenda que ha tenido una fuerte presencia, como parte del vestuario de las poblaciones andinas prehispánicas, es la faja, cuyo uso fue generalizado en el antiguo Perú, y lo es aún en nuestros días. En cada región se le conoce con un nombre distinto e, incluso, en la sierra central peruana esta diversidad de términos es destacable. Así, por ejemplo, en Huancavelica se le denomina “chumpi”, en tanto que en el valle del Mantaro es llamada “watraku” o “watruku”, según la zona en la que nos encontremos.

En nuestra región, las fajas conservan aún muchos de los atributos que tenían sus similares de tiempos prehispánicos. Por ejemplo, todavía algunas de ellas se elaboran “por encargo”, con la finalidad de entregarlas en calidad de obsequio a otra persona, con ocasión de alguna celebración o acontecimiento especial. Asimismo, persiste todavía en varias comunidades la convicción de que esta prenda es un elemento protector frente a “daños” que podrían ser, eventualmente, causados por algún enemigo.

En el caso específico del valle del Mantaro, el uso tradicional del “watraku”, en contextos rituales y de trabajo, es todavía importante en varias comunidades, como se observa en las celebraciones de San Lucas en octubre, que marcan el inicio de la siembra, o en las fiestas de Santiago o “Tayta Shanti” en julio.

En el ámbito urbano, en ciudades como Huancayo y localidades vecinas, la presencia de la faja se ha afianzado en ocasiones como el tiempo de carnavales, donde esta prenda persiste aún como elemento indispensable del vestuario del Huaylarsh Moderno.

Por todo lo expuesto, resulta evidente que la faja es, quizás, la única prenda prehispánica que mantiene bastante vigencia hasta la actualidad. Su presencia debe considerarse, entonces, como una muestra clara de la fuerza y vigor de nuestra cultura andina, en el contexto actual de globalización. Por eso mismo, debe rescatarse su valor como referente de identidad para nuestros pueblos.


(*) Publicado originalmente en el suplemento cultural Solo 4  del diario Correo de Huancayo el 8 de abril de 2013.


Fuente:





jueves, 14 de marzo de 2013

Fajas, mantas, llicllas y mantillas (*)




Por Josué Sánchez


Tradicionalmente, el Perú se ha distinguido por el alto nivel de desarrollo técnico alcanzado por su textilería artesanal. Desde los renombrados tejidos paracas de épocas prehispánicas hasta la actualidad, los artesanos peruanos han tejido fajas, mantas, “llicllas” y mantillas con gran maestría. Más allá de la técnica y el arte, estos tejidos tienen además otros contenidos culturales de gran valor, como el iconográfico, hoy en investigación. Las fajas se elaboran en telares de cintura, siendo su confección una actividad exclusivamente femenina. Los estudios indican que antiguamente todos los íconos contenidos en las fajas tenían significados lecturables. Actualmente, pese a que se ha perdido parte de la lectura, los temas se han enriquecido con elementos de la vida urbana moderna como barcos, aviones, carros, trenes y otros, que alternan con ornamentos geométricos y elementos naturales de costa, sierra y selva. La lectura iconográfica y el tratamiento del color merecen un estudio aparte. Contienen elementos importantes para la elaboración de una estética plástica andina, en función de las combinaciones de color, que se dan en la urdiembre, y de los diseños, llamados “aclla”, “challpi” o “watr´aco”, que se elaboran en la trama. La manta es, por lo general, de forma cuadrangular, de 1.20 m de lado y está trabajada en franjas multicolores. Estos matizados se realizan en la urdiembre, formando franjas de colores que pueden ir desde apenas tres hiladas hasta tres centímetros de ancho. Por el diseño, la dominancia de un color o el material de confección de la manta se puede reconocer la procedencia geográfica de la usuaria. Así, por ejemplo, amarillo y azul identifican a las jaujinas, y blanco con negro a las de Sapallanga. La manta está relacionada íntimamente a cada acto de la vida campesina. El niño desde que nace es llevado en ella, primero en los brazos de la madre y luego en la espalda. Durante la boda constituye símbolo de procreación. Está presente en el trabajo y en las fiestas. También en la medicina tradicional para la curación del susto y el recalco. Sobre ésta se realizan las ceremonias de pago a los dioses tutelares andinos, a los “apus”, a los “huamanis” y a la “pachamama”. Las “llicllas” son tejidos cuadrados de aproximadamente 1 m de lado, que llevan un ribete de 5 a 10 cm de ancho. Desde antiguo su uso es ceremonial y festivo. Algunas son similares a las mantillas, tienen diseños iconográficos semejantes; otras están bordadas con representaciones figurativas de aves y flores. Últimamente, se ha introducido la costumbre de llevar “llicllas” elaboradas de telas estampadas. Las mantillas reciben el nombre genérico de “pullukata”, pero por el tipo de material se diferencian en “uishkata”, si son de lana de carnero, y “llamakata”, si son de llama. Esta distinción se origina en las funciones rituales que cada una de ellas tiene. La “uishkata” se usa en ciertas ceremonias de tipo mágico religioso, como el pago a los dioses tutelares; y la “llamakata” en la curación de determinadas enfermedades. En los diseños y formas de las mantillas, así como en los colores utilizados, se mantienen vigentes códigos visuales aislados que contienen elementos que podrían servir para establecer parámetros y correlatos de interpretación. Su identificación permitiría determinar las correspondencias entre unidades iconográficas y el discurso contenido en el íntegro de una faja.


(*) Publicado originalmente en el suplemento cultural Solo 4 del diario Correo de Huancayo el 7 de junio de 2012.


Fuente:


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Símbolos patrios en el arte popular


Fotografía:
1. Detalle de chumpi o faja con representación del escudo nacional peruano. Tejido con lana de ovino teñido con anilinas. Segunda mitad del siglo XX. Viques, región Junín. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana. Archivo Universidad del Pacífico.

SÍMBOLOS PATRIOS EN EL ARTE POPULAR
Exposición en la vitrina cultural de la Universidad del Pacífico
Del 8 de julio al 8 de agosto, 2009


Por Marcela Olivas Weston

El 28 de julio de 1821 se reúne el Cabildo Abierto en Lima declarando, junto con el pueblo, la Independencia del Perú de la dominación española y de cualquier otra dominación extranjera. Don José de San Martín proclama y jura la Independencia del Perú en la Plaza Mayor de Lima con las siguientes palabras:

“El Perú desde este momento es libre e independiente
por la voluntad general de los pueblos
y por la justicia de su causa que Dios defiende
¡Viva la patria!
¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia!”

A raíz de estos acontecimientos se crearon los símbolos: la bandera, el escudo, el estandarte, la escarapela, que forjaron la conciencia del Perú como país mestizo, criollo. En el imaginario de los peruanos, estas escenas conforman los hechos históricos que dieron origen a la patria y han sido recreados continuamente, a través de múltiples manifestaciones artísticas que han inspirado a escritores, historiadores, dibujantes y pintores, así como a maestros artesanos de cada región  del Perú, y se continúan manifestando en julio, mes de la Patria.

Lima, julio de 2009


jueves, 30 de agosto de 2012

Chuspas (bolsas) y chumpis (fajas) del Perú
















Fotografías (de arriba-abajo):
1. Chumpi o faja wak’a. Tejido con lana de ovino teñido con anilinas. 130 x 16,5 cm. Década 1940. Región del Lago, Puno. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana.
2. Detalle de chumpi o faja wak’a.
3. Chumpi o faja wak’a. Tejido con lana de ovino teñido con anilinas. 130 x 16,5 cm. Década 1940. Región del Lago, Puno. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana.
4. Chumpi o faja. Tejido con fibra de alpaca natural y lana de ovino teñido con anilinas. 150 x 7 cm. Década 1940. Cusco. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana.
5. Morral. Tejido de algodón nativo, teñido con tintes naturales y diseños de líneas quebradas; listas marrones y blanco. 28 x 33 cm. (sin asa). Década 1950. Yine o Piro. Bajo Urubamba. Colección Museo Nacional de la Cultura Peruana - Ministerio de Cultura de Perú. 
7. Faja pata. San Ignacio de Loyola, región La Libertad. Fotografía: Lucila Castro de Trelles. 23 de octubre, 2008. Fuente: https://picasaweb.google.com/107539222017386155836/FAJASSARAFAJASPATABELTS#5382860325357411938
8. Tejedora de San Ignacio de Loyola en la exposición Ruraq Maki, sosteniendo algunas fajas pata. Fotografía: Marcela Olivas Weston.
9. Tejedora de San Ignacio de Loyola en la exposición Ruraq Maki, junto a su producción de fajas sara y pata. Fotografía: Tatiana Gamarra. Fuente: http://www.flickr.com/photos/filigrana/2726381658/
10. Mujer de Tupe (sierra de Lima) con chumpi o faja tejida a mano. Fuente: http://redspondilus.blogspot.com.es/2009/09/exposicion-chuspas-bolsas-y-chumpis.html
12. Pobladores de Taquile toman hojas de coca de sus chuspas. Fuente: http://www.squidoo.com/traditional-andean-clothes
14. Chuspa o bolsa. Archivo Marcela Olivas Weston.
15. Chuspa o bolsa. Archivo Marcela Olivas Weston.

CHUSPAS Y CHUMPIS DEL PERÚ
Exposición en la vitrina cultural de la Universidad del Pacífico
Del 10 de agosto al 10 de setiembre, 2009


Por Marcela Olivas Weston

Tejer en telares tradicionales es una actividad que implica no sólo conocimientos tecnológicos, sino también poner en funcionamiento, con sorprendente maestría la memoria cultural que hombres y mujeres de las comunidades andinas poseen.

Hoy en día, este conocimiento es comparado con la alta tecnología necesaria para operar los sistemas complejos de la informática. Mujeres y hombres de los andes lo han prendido viendo, ensayando y experimentado desde sus primeros años de vida, en el calor del hogar.

En el Perú prehispánico, vestirse y adornarse tuvo un importante sentido cultural y sus variedades en forma y calidad indicaban diferencias étnicas y sociales. Las excavaciones arqueológicas hechas en varias regiones del país han documentado fehacientemente, a través de los ajuares funerarios, el uso de las chuspas con coca y de los chumpis como parte del vestido.

Como parte de la indumentaria tradicional, en muchas comunidades del Perú aún se usan el chumpi (faja) y la chuspa (bolsa). En cada región predominan estilos tradicionales caracterizados por el uso de los colores, por la decoración y por las técnicas.

Chuspa. La voz chuspa quiere decir taleguilla o bolsa y es usada para guardar y transportar la coca, yerbas diversas y efectos personales. Con la conquista hispana y la influencia europea en el arte popular, las chuspas fueron modificándose con otros materiales como cueros y se les incorporaron adornos de plata.

Las bolsas o chuspas son decoradas con una variedad de diseños de acuerdo a la iconografía propia de cada región. Las chuspas tienen tiras o soguillas tejidas largas, que facilitan llevarlas colgado en los hombros o de forma cruzada por el pecho.

Su decoración se presenta con una gran variedad de motivos; se destacan los geométricos como los “Hexágonos concéntricos”, “Rombos concéntricos”, “Rombos centrales con silueta de rombos escalonados”, “Rombos con punto central en sucesión vertical” y “Reloj de arena”. Se caracterizan por su elaborado diseño de listas de colores y distintos tipos de labor. En la parte inferior de las chuspas cuelgan borlas, hilos de lana o pompones.

Hechas con distintas lanas industriales o de camélidos y ovejas, con sus colores naturales o teñidos con tintes vegetales, las chuspas aún conservan su función ritual: sirven para portar hojas de coca o artículos propios de los rituales andinos.

Chumpi o Faja. La voz quechua chumpi quiere decir faja o cinturón; es una prenda de vestir de origen prehispánico y de uso diario; ciñe la cintura con varias vueltas, tanto a hombres como a mujeres y niños. El uso del chumpi está extendido a toda el área andina, donde alcanza todo su esplendor por sus técnicas y diseños variados y complejos.

Es confeccionada en telares horizontales de faja o cintura, denominados calluas, y los materiales van desde lanas de camélidos o de ovejas hasta algodón en el norte del país. En la actualidad de usan también lanas industriales.

La investigadora Gertrudis B. de Solari sostuvo que la labor denominada Pallay que decora la textilería andina, correspondería a un sistema comunicativo de las comunidades que conservan antiguos patrones culturales.

Los diseños que decoran los chumpis reflejan cierta continuidad respecto a los producidos en las épocas prehispánicas. Son muy variados: representan motivos de la naturaleza, hojas, flores, estrellas, plantas, animales, figuras humanas, geométricas y a veces las iniciales o el nombre de la persona que los confeccionó. También se pueden reconocer rombos concéntricos, figuras de llamas, parejas de aves, estrellas, lagunas, culebras y diseños que se forman en base de rectángulos, triángulos, líneas paralelas, pirámides, también se representan el sol, las aves, los perros, el maíz, la cola del pescado, el espinazo de pescado, los cerros, las estrellas, las volutas o rosas de 6 u 8 puntas. A veces puede tener un ñawui (ojo); uno de los diseños más comunes se basa en la línea del zigzag llamada kenko o kengo que quiere decir línea quebrada.

Para el estudioso de las artesanías peruanas, Roberto Villegas, el chumpi es una de las piezas de mejor calidad, ya que su confección tiene en cuenta que ha de soportar muchos años de uso, ya que no sólo sujetan los pantalones o las polleras, sino que brindan protección a las personas que realizan trabajos pesados en el campo. En algunas regiones como en Ancash y Cajamarca también se tejen chumpis para envolver y sujetar a los niños recién nacidos.

El significado de los tejidos de chumpis y sus diseños en las comunidades andinas tienen tal importancia que en el año  2007, el INC declaró Patrimonio Cultural de la Nación a las piezas textiles Faja Sara y Faja Pata del pueblo de San Ignacio del distrito de Sinsicap, provincia de Otuzco, en la Región de la Libertad.

En Taquile, el diseño textil más significativo es la “wata yupana” o faja calendario, que es usada por los varones y que representa las actividades de los 12 meses del año. En el año 2005 UNESCO declaró el arte textil de Taquile como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, con el fin de preservarlo. 

Piezas en exposición provenientes del Museo Nacional de la Cultura Peruana 
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino, teñido con rojo, verde y rosado con decoración romboidal. Lago Titicaca, Puno. Década 1940.
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino. Motivos romboidales y antropomorfos. Extremo con cintas de motivos ondulantes. Lago Titicaca, Puno. Década 1940.
- Chumpi o Faja. Tejido listado con lanas de ovino, teñido de anilina rosada, ocre, verde y azul. Lago Titicaca, Puno. Década de 1940.
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino, teñido con anilina. Motivos de aves. Terminación con flecos. Puno. Década de 1940.
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino teñido con anilina. Motivos de espiga, fondo rojo, diseño blanco y verde. Puno. Década de 1940.
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino, con diseños romboidales, terminaciones con cintas de motivos triangulares. Puno. Década de 1940.
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino, teñido con anilina verde, rosado, violeta rojo y amarillo. Diseños geométricos, flores y peces. Terminación de flecos en uno de los lados. Posiblemente Puno. Segunda mitad siglo XX.
- Chumpi o Faja. Tejido de lana de ovino, teñido con anilina rosado, rojo, verde. Representa perros, aves, flores. En el centro atraviesa una línea en zigzag. Terminación de flecos. Sierra Sur. Segunda mitad del siglo XX.
- Chuspa. Tejido de lana de ovino y alpaca, teñido de anilina. Decoración geométrica, fondo blanco, diseños color verde, anaranjado, azul y rojo. Asa de lana. Sierra Sur. Década de 1940.
- Chuspa. Tejido de lana, teñido de anilina. Decoración geométrica, listas de color rosado, anaranjado, verde. Presenta terminaciones de 7 grupos de flecos. Sierra sur. Década 1940.
- Chuspa. Tejido de lana de ovino, teñido con anilina. Diseño de líneas marrón, rosado, rojo. Con apéndices tejido en cada extremo inferior. Dice tejido: “Benceslao/ Acuirre”. Sierra Sur. Década de 1940.
- Chuspa. Tejido de lana de alpaca y ovino teñido con anilina. Presenta tres pallaes, al centro diseños de rombos y a los lados triángulos de colores verde, rojo, rosado y amarillo; pampa de color gris oscuro. Sierra sur. Década 1940.
- Chuspa. Tejido de lana de ovino, teñido con anilina. Motivos de llama y diseños geométricos, rosado, anaranjado y azul. Ribete verde. Asa de lana torcida en “S” color rosado y blanco. Tiene tres apéndices: dos azules y uno anaranjado. Sierra sur. Década 1940.
- Chuspa. Tejido de lana de ovino, teñido con anilina. Motivos de rombos intrínsecos anaranjado, verde, fucsia. Asa anaranjada con blanco decorada de rombos.  Sierra sur. Década 1940.
- Chuspa. Tejido de lana, teñido de anilina. Fondo rojo con motivos de llama y follajes. Puno. Década 1940.
- Chuspa. Tejido de lana. Fondo rosado, rombos, flores y figuras geométricas, listas de colores rojo, verde y fucsia. Sierra sur. Década 1950.
- Morral. Tejido de algodón nativo, teñido con tintes naturales, diseños de líneas quebradas negras, listas marrones y blanco. Piro. Bajo Urubamba. Década 1950.

- Faja Sara. Tejido de lana sintética, teñida de colores verde, azul, amarillo, rojo con motivos de rombos y terminaciones trenzadas que sujetan piruros. San Ignacio, La Libertad. 2007. 

Lima, agosto de 2009 

(*) Extracto del folleto de exposición.