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sábado, 28 de mayo de 2022

Máscaras de la región Junín en el Archivo Sergio Quijada Jara




 

Máscaras de danzantes de Junín. Siglo XX. Fotos del Archivo Sergio Quijada Jara. 

Fuente:

https://archivo-sergio-quijada-jara.tumblr.com/post/682371097806700544/galer%C3%ADa-fotogr%C3%A1fica

 

https://www.facebook.com/Archivo.Sergio.Quijada.Jara

 

 

 

 

sábado, 1 de marzo de 2014

Libro Máscaras peruanas




Jiménez Borja, Arturo. Máscaras peruanas. Lima: EDUBANCO, Fundación del Banco Continental para el fomento de la Educación y la Cultura, 1996.

Gracias a la biblioteca virtual de la Fundación BBVA Continental, el libro Máscaras peruanas se puede descargar en el siguiente enlace: 




Libro Las artes populares del Perú



Gracias a la biblioteca virtual de la Fundación BBVA Continental, el libro Las artes populares del Perú del historiador de arte peruano, Francisco Stastny, se puede descargar en el siguiente enlace: 

http://www.biblioteca.fundacionbbva.pe/fundacion_biblioteca_libro.php?id_libro=52



martes, 7 de enero de 2014

La máscara: Rostro de las festividades andinas






Fuente:

Fashé Raymundo, Mery. “La máscara: Rostro de las festividades andinas”. Ñawinpukio, revista cultural, Lima, 2 (diciembre 1999), pp. 6-7.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Abel Beriche, genio de los rostros de la Huaconada (*)





Por Manuel F. Perales Munguía


En los Andes prehispánicos, la máscara era uno de los elementos atávicos más importantes de muchas danzas, tal como ocurría con el antiguo “taqui” del “guacon” o “saynata”, en el cual sus ejecutantes portaban caretas cuyas facciones «eran del puro demonio», según el jesuita José de Acosta, como consta en su “Historia natural y moral de las Indias”, publicado en 1590.

Por otro lado, los hallazgos arqueológicos de máscaras de madera y cerámica respaldan lo dicho en las fuentes escritas coloniales, como ha indicado el investigador Sergio Barraza.

Hoy, este elemento sigue jugando un papel fundamental en el desarrollo de distintas danzas andinas, incluso como elemento que permite al danzante apropiarse de aquello que le resulta foráneo y extraño, para así dominarlo. Por esta razón, especialistas como Gisela Cánepa han señalado que la máscara andina posee un particular poder mediador y transformador, con el cual sus portadores expresan y ocultan algo a la vez.

En el valle del Mantaro, ésta mantiene gran vigencia como expresión de identidad, mediación y transformación, gracias a artistas populares que, muchas veces desde el anonimato, mantienen viva esta tradición milenaria.

Precisamente, uno de ellos, el maestro Abel Beriche Macha, heredero de un linaje de talladores eximios, se dedica desde niño a la confección de las máscaras empleadas en la danza de la Huaconada, declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en el 2010.

Don Abel, natural de Mito, vive en su sencilla casa de arquitectura tradicional cerca del paraje “La Huaycha”, donde encuentra la inspiración necesaria para tallar con sus manos mágicas, los magistrales rostros que, cada mes de enero, dan vida a los imponentes y admirados “huacones” en Mito y otras localidades vecinas. Su hijo, José Carlos, y sus hermanos también continúan con esta tradición y, gracias a ello, tenemos la seguridad que el arte de don Abel trascenderá los tiempos.

Como parte de las acciones de salvaguarda de nuestro patrimonio cultural, el pasado 19 de marzo, Día del Artesano Peruano, el Ministerio de Cultura otorgó a don Abel Beriche el reconocimiento como Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana, máxima distinción en mérito a su arte y su persistencia tenaz en la conservación de una tradición cultural andina que, pese a la persecución, etnocidio y discriminación de la cual ha sido víctima, se alza vigorosa frente a la mal entendida modernidad.

Gracias a don Abel, tenemos hoy el privilegio de admirar las maravillosas máscaras que expresan aquellas facciones «del puro demonio» que siglos atrás impresionaran tanto a José de Acosta.


(*) Publicado originalmente en el suplemento cultural Solo 4 del diario Correo de Huancayo el 1 de abril de 2013.



Fuente:





miércoles, 14 de agosto de 2013

El arte popular en el Cusco


1. Niños Jesús vestido con traje de plata labrada. Pasta modelada y policromada; plata laminada, repujada, cincelada, burilada y recortada. Guadalupe Follana Trujillo (imaginera) y Juan Cárdenas Flores (platero). Cusco. c. 2007. Colección del Museo de Arte Popular del Instituto Americano de Arte de Cusco. Fuente: 


2. Ángel con cirio. Pasta modelada y tela encolada, policromadas. Hilario Mendívil y Georgina Dueñas. Cusco. Siglo XX. Colección Doris Gibson del Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero de la PUCP. Fuentehttp://ira.pucp.edu.pe/museo-arte/colecciones/doris-gibson


3. Máscaras de danzas de Paucartambo. Nemesio Villasante. Cusco. Siglo XX. Colección del Museo de Arte Popular del Instituto Americano de Arte de Cusco. Fotografía: Charlie Quispe & Co. Fuente: http://www.charliequispe.org/Museos/MuseoArtePopular.htm


4. Purificada: detalle de la procesión del Corpus Christi. Pintura sobre tela. Posiblemente de Julio Villalobos Miranda y ayudantes. Cusco. Siglo XX. Colección del Museo de Arte Popular del Instituto Americano de Arte de Cusco. Fotografía: Charlie Quispe & Co. Fuente: http://www.charliequispe.org/Museos/MuseoArtePopular.htm



Por Julio Antonio Gutiérrez Samanez



ORÍGENES DEL ARTE POPULAR CUSQUEÑO

Los orígenes de la artesanía y el arte popular de la ciudad del Cusco, antigua capital del imperio de los incas, se pierden en la historia, pues se hizo artesanía u objetos utilitarios hechos a mano, desde las primeras ocupaciones del espacio cusqueño en Marcavalle (cestería, talla en huesos y piedras), Cotacalle, Chanapata y Quillke (invención de la cerámica, talla de piedras preciosas, textiles rústicos); Huari (alta cultura con cerámica policromada, textilería fina, arte plumario, metalística, etc.) y, finalmente, el periodo inca, síntesis de la cultura andina prehispánica.

Con la llegada de los españoles, se inició el proceso de occidentalización de la cultura andina para lograr un sincretismo cultural, una cultura mestiza en la que se fundieron técnicas precolombinas y técnicas de origen árabe y grecolatino tales como: tejido con telares verticales y de pedal, nuevas técnicas de teñido, cerámica enlozada con plomo y estaño, imaginería colonial en yeso y madera, pintura con resinas polícromas sobre keros de madera, orfebrería y platería sacra, pintura al óleo sobre lienzo de la “Escuela cusqueña”, talla en madera para altares, púlpitos y marcos de estilo Churrigueresco o “crespo cusqueño”, dorado con hojas de pan de oro; talla en piedra con cinceles de hierro y acero (fuentes ornamentales, columnas, esculturas como las “indiátides” (cariátides india), sierpes y relieves para la arquitectura, etc.

La explotación del trabajo textil tuvo visos de esclavismo, pese a su forma administrativa semi industrial, en los obrajes y chorrillos; del mismo modo que en los grandes talleres de pintura, regentados por las órdenes religiosas, donde se fabricaron cientos de varas cuadradas de lienzos pintados, por día.

En el periodo republicano decayó la industria artesanal colonial por la pérdida de los mercados europeos. La artesanía se redujo a la práctica de pocos maestros que cultivaron y mantuvieron vigentes las técnicas artesanales coloniales.

En las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, el movimiento indigenista, propugnado por intelectuales como: Clorinda Matto de Turner, el grupo del “Centro Científico” y los intelectuales de la Reforma universitaria de 1909, alentaron el cultivo de la artesanía y el arte popular. Se realizaron varias tesis universitarias sobre el arte peruano y cusqueño (como los trabajos de J. Uriel García, Ángel Vega Enríquez, Francisco González Gamarra y Luis E. Valcárcel.).

En 1919, el pintor cajabambino José Sabogal, que volvía de Europa por el camino de la Argentina y Bolivia, pasó una larga temporada en el Cusco y advirtió la necesidad de conservar, proteger y desarrollar el arte popular cusqueño, incitando a los intelectuales a interesarse en el tema.

En 1924, con motivo del centenario de la independencia nacional, se realizó una gran exposición en la que se mostró artesanía con reminiscencias inca y colonial de la Fábrica Ruiz Caro; tejidos indígenas de las comunidades nativas, trajes típicos y joyería artesanal.

En el diario “El Sol” del 24 de diciembre de 1929, el periodista y artista Julio G. Gutiérrez Loayza, observando la decadencia de la feria popular navideña del “Santuranticuy” (Compra de santos), propugnó el apoyo y estímulo pecuniario a los artesanos participantes.

Todas estas iniciativas en procura de rescatar el legado cultural y el arte popular cristalizaron en 1937, cuando el Dr. J. Uriel García Ochoa, humanista, filósofo y esteta cusqueño, fundó el Instituto Americano de Arte con el objeto de revalorar la cultura y las artes populares en todas sus manifestaciones, instaurando la premiación de los mejores trabajos de la Feria navideña del “Santuranticuy” y creando el Museo de Arte Popular, para su conservación y difusión. Como consecuencia de esa labor fueron descubiertos los artistas populares y artesanos más importantes del siglo XX y, algunos de ellos, durante el primer gobierno del arquitecto Belaúnde (1962-68) y durante el régimen militar nacionalista de Velasco Alvarado (1968-74), fueron promovidos a nivel internacional; me refiero a: Hilario y Georgina Mendívil, Edilberto Mérida, Antonio Olave, Santiago Rojas y los esposos Sierra Palomino. A esa lista hay que agregar a las Familias Béjar, La Torre y Aller, en imaginería; Villalobos, en pintura popular; Ormachea y la familia Cachi, en orfebrería y platería; Ángel Gutiérrez, Carlos Ruiz Caro y Sabino Tupa en cerámica arquitectónica, utilitaria y grotesca, respectivamente. Rosa Moreno y sucesores, en cerería artística; la familia Cruz Simbort, en madera tallada y dorada; Nemesio Villasante, en mascarería de Paucartambo, etc.


PRINCIPALES LÍNEAS DEL ARTE POPULAR CUSQUEÑO

En el libro “Sesenta Años de arte en el Qosqo” de Julio G. Gutiérrez L. (Cusco, 1994) se consignan las siguientes líneas artesanales:

1.- PINTURA POPULAR.- Pintura de réplicas de la “Escuela Cusqueña”; pintura de carteles y pendones de “Chichería”.

2.- ESCULTURA.- Imaginería religiosa: cristos, santos, niños, vírgenes, arcángeles, nacimientos, retablos. “Imágenes de cuello largo” de Mendívil; Imágenes de comparsas de bailarines de Santiago Rojas.

3.- CERÁMICA.- Réplicas de cerámica inca, con la técnica precolombina de óxidos naturales y engobes o arcillas de colores bruñidos en crudo y la técnica de pintado “al frío” con colores de témpera al agua. Cerámica vidriada de estilo colonial español, con reminiscencia árabe (Hidras o raquis, tinajas y vajilla). Figuras escultóricas de cerámica de tipo “grotesco”.

4.-EBANISTERÍA Y TALLA EN MADERA.- Mueblería tallada con incrustaciones de maderas de colores, nácar y concha perla. Muebles, retablos, marcos y puertas talladas y doradas a la hoja, al estilo colonial. Espejería de tipo colonial (marcos tallados con incrustaciones de retazos de espejos). Muebles tallados en miniatura. Vasos, juguetes, trompos y recipientes de madera torneada.

5.- TEXTILERÍA.- Tejidos en telar de cintura y de “estaca”, para prendas de la indumentaria indígena y popular: ponchos, llijllas, gorros o chullos, cintas labradas o fajas. Muñecas y tejidos a crochet y palitos.

6.- METALÍSTICA.- Platería litúrgica: Custodias, Cálices y patenas de estilo colonial. Joyería: aretes, anillos, pendientes, collares y broches con incrustaciones de perlas y piedras preciosas, de estilo prehispánico, colonial y moderno. Vajilla doméstica. Orfebrería suntuaria: joyas de oro de uso doméstico, aretes, collares, anillos, sortijas y prendedores. Bisutería: Aretes, collares, brazaletes, etc. de alambre alpaca o de bronce con piedras semi-preciosas, malaquita, cuarzo, lapislázuli, hematita, etc. y piedras de fantasía o cuentas de cerámica decorada y vidriada. Herrería: Arañas, verjas y rejas de fierro forjado; candados y cerrajería tradicional. Hojalatería: juguetería de navidad, cruces, adornos y figuras típicas cusqueñas.

7.- REPUJADO EN CUERO.- Muebles de madera y cuero repujado y policromado, monturas, petacas, baúles y cartapacios. Zapatería, gorras y sombreros de cuero con tejido típico “away”.

8.- TENERÍA.- Fuetes, zurriagos y látigos de cuero trenzado.

9.- COREOPLASTÍA Y CORNUCOPIA.- Tallas, cofres y bastones en cuerno y hueso. Bocinas o “huajra p’uccus” de cuerno. Decoración y pintura sobre vidrios y espejos en marcos; “Altares de Corpus”.

10.- CERERÍA.- Velas, ciriones y blandones policromados y decorados (“labrados”) típicos del Cusco.

11.- FLORERÍA.- Flores artificiales en tela, papel, plumas y hojalata. Arreglos con flores secas, etc.

12.- LENCERÍA.- Encajes, trabajos y bolillo. Bordado en diferentes procedimientos. Prendas litúrgicas: casullas, dalmáticas, estolas, albas, roquetes, etc.

13.- REPOSTERÍA ARTISTICA.- Tortas de bodas y de cumpleaños. Figuras en dulce de almendra. Figuras de nacimiento en miniatura en dulce.

14.- PIROTECNIA.- “Castillos”, “paradas” y fuegos de artificio. Las típicas salas de la pirotecnia cusqueña.

A esta clasificación del profesor Gutiérrez Loayza, podemos agregar algunas artesanías nuevas, aparecidas por el auge del turismo en el Cusco, tales como:

15.- TRABAJOS EN PALITOS DE FOSFORO.- Escultura y escenas costumbristas talladas en palitos.

16.- TALLA EN PIEDRA.- Joyería y pequeñas esculturas, relieves, souvenirs, réplicas de objetos rituales andinos (tumis, conopas, pumas, cóndores) juegos de ajedrez, en piedra de alabastro, pizarra y serpentina.

17.- MASCARERÍA.- Máscaras de papel tiza y yeso encolado para atuendo de las diferentes danzas indígenas y mestizas.

18.- BORDADURÍA.- Confección y bordado a mano de trajes de imágenes religiosas y escapularios, “detentes”, pendones y estandartes. Vestidos y ropa de cama en miniatura para las imágenes del nacimiento de navidad. Bordado a máquina o “maquinasca” de trajes típicos indígenas.

19.- MUÑEQUERÍA INDÍGENA DE TRAPO. Muñecas de tela, bayeta, tejido de punto y en telar de cintura, realizadas por las comuneras indígenas.

20.- CONSTRUCCIÓN DE INSTRUMENTOS TÍPICOS.- Construcción de quenas, zampoñas, antaras de caña de bambú y madera torneada. Ocarinas y silbatos de cerámica. Bombos y tambores de cuero y madera terciada. Sonajas o “chacchas” de cuero y pezuñas de auquénidos.

21.- BISUTERÍA CERÁMICA.- Cuentas o “vedas”, placas circulares, botones, dados de cerámica decorada a mano y vidriada. Placas y dados con decoración serigráfica de tercera quema. Zoológico o animalitos en miniatura en cerámica blanca esmaltada a fuego.

22.- CERAMICA “EN FRIO” Y CON PASTAS EPÓXICAS.- “Canastitas de la abundancia”, animalitos, esculturas sobre botellas, cuchillos, pipas, cortaplumas, encendedores, amuletos.

23.- VITROFUSIÓN.- Botones, cuentas, bisutería decorada con serigrafía sobre vidrio fundido.


ARTISTAS POPULARES CUSQUEÑOS REPRESENTATIVOS


HILARIO Y GEORGINA MENDÍVIL

Maestros del arte popular, innovaron creativamente la imaginería con sus imágenes religiosas “de cuellos largos”, logrando una dimensión moderna y estilo personal propios. Haciendo uso del decorado clásico de la escuela cusqueña del dorado y estofado con flores y líneas. Son famosos la Virgen de la Espera, los arcángeles y reyes magos de cuello largo. En ese mismo estilo siguen creando sus descendientes.


EDILBERTO MÉRIDA

Creador de un estilo escultórico cerámico nuevo conocido como “grotesco”, en el que caricaturiza las características o rasgos étnicos del hombre andino. Son famosas sus madres indias, sus cristos desgarrados y esculturas de hombres y mujeres en actitudes de protesta, igualmente son conocidos sus santos y nacimientos. Su estilo ha hecho escuela y tiene innumerables discípulos en el Cusco y Pucará. Una universidad norteamericana le concedió el título de Doctor Honoris Causa en Bellas Artes.


SANTIAGO ROJAS

Imaginero paucartambino que popularizó comparsas de bailarines minuciosamente decorados con sus trajes típicos y en actitudes propias de sus danzas. También ejecuta imágenes de santos y vírgenes así como escenas costumbristas, nacimientos navideños, máscaras e imágenes ecuestres del patrón Santiago.


MAXIMILIANA PALOMINO DE SIERRA

Hija y discípula del gran maestro imaginero Fabián Palomino, de quién heredó la técnica de creación de muñecas con trajes típicos de las diferentes regiones del Cusco, con una altísima calidad expresiva e interpretativa.


ANTONIO OLAVE

Discípulo de Fabián Palomino es el depositario de una serie de técnicas precolombinas en la cerámica decorada de tipo inca con engobes, óxidos y pigmentos naturales y antiguas técnicas de imaginería colonial fina, con la que logra realizar vírgenes, santos, niños y figuras sagradas de pasta de yeso, tela encolada, con ojos de vidrio, dientes de cánula de pluma y cabello ensortijado con precioso acabado, decorado o estofado sobre pan de oro y plata, realmente insuperables.


CARLOS RUIZ CARO NIN

Industrial y empresario heredero de una tradición de un siglo de trabajo artesanal en la cerámica utilitaria y artística. Ha sido el introductor de las famosas chaquiras o cuentas cusqueñas, para collares y aretes, productos de joyería artesanal, sin duda, más exitosos de los últimos tiempos. Su creación ha tenido un gran impacto en la economía regional, pues dio trabajo y ocupación a cientos de personas.


GREGORIO CACHI

Platería de San Pablo (Canchis), descendiente de orfebres y plateros ancestrales, depositario de antiguas técnicas y diseños de tipo incaico y colonial. Ha producido joyas, vajilla sagrada, coronas de plata labrada que son reconocidas por su alta calidad.


EL ARTE POPULAR Y SU PERSPECTIVA

En el imaginario popular, el arte es un medio creativo de expresión que conserva las tradiciones y costumbres que afloran del inconsciente colectivo, a diferencia del llamado arte culto que está sujeto a cánones estéticos de las escuelas occidentales, a las tendencias de moda y a los “ismos”.

El arte popular es un venero de creatividad con infinitos grados de libertad que le dan capacidad para crear o recrear técnicas u oficios, con la finalidad de captar los motivos de la tradición y de la actualidad, no con el simple afán mercantilista o búsqueda de renombre y fama para sus autores, sino, como expresión libre del ingenio popular en su nivel más básico o elemental y, por lo tanto, natural; de allí que sus ingredientes sean, también: el humor, la sorna, la picardía, la caricaturización de la vida diaria, las controversias políticas, costumbre inveteradas y exabruptos de personajes anecdóticos, etc.

Aunque los temas religiosos sean los abundantes, la temática profana empieza a abrirse paso, en estas obras, el artista anatemiza y se burla de las autoridades y de los poderosos, con ironía. Denuncia hechos escandalosos, abusos de poder, situaciones de protestas populares que el ciudadano común, el hombre de la calle, aprecia y goza, identificándose plenamente con el mensaje. Este aspecto del nuevo arte popular, desmiente la acusación de ser repetitivo. Lo repetitivo resulta siendo lo que se ha consagrado en el mercado, tanto como pieza única u obra de arte (a imitación del mal llamado “arte culto”) que posee alto valor comercial y aunque se le llama “arte popular”, no está al alcance de la modesta economía del pueblo. Por otra parte tenemos al “producto artesanal”, semi-mecanizado, producido en serie como “gift” (regalo) o como objeto de consumo turístico, “souvenirs”. Este arte popular hecho para el mercado, lamentablemente, sufre distorsiones tales como: amaneramiento, gigantismo, barroquismo o profusión y mezcolanza de diseños, por causa, principalmente, de la manipulación propiciada por los organizadores de concursos y premiaciones, mal asesorados.

Aún en estas condiciones, el arte popular propiamente dicho, es siempre ingenuo y primitivo; modesto y barato; rico en simbolismo y creatividad. Por ser una expresión primaria, es más bien sobrio, adolece de los afeites del producto para exportación, pero es exuberante en su capacidad creativa y audacia innovadora tanto en la técnica como en la temática, pues hace uso de materias primas provenientes de recursos naturales renovables y materiales de reciclaje, y, sabiamente, nutre su acervo del imaginario colectivo, de la crítica de la vida política y social, la tradición y la modernidad.

Como ejemplos cito los altares de Corpus, escenas costumbristas de artistas como Jesús La torre, Villalobos y Alex Martínez, este último muestra en sus obras maestría en la expresión creativa en temas como: El zapatero remendón, el fotógrafo de plazuela, etc., que ostentan rótulos siempre satíricos y burlones.

En cuanto a la pintura popular de tipo colonial que conocemos como réplicas de Escuela Cusqueña, se ha incrementado el repertorio de temas (vírgenes de la leche, del rosario, la pastora, la peregrina, la virgen de la espera, etc.) y se las reproduce en diferentes formatos.

Finalmente, el arte popular cusqueño mestizo que se nutre, a la vez, de la fantasía creativa del arte indígena contemporáneo y de la artesanía universal, por el cosmopolitismo de esta ciudad turística y globalizada por la comunicación moderna, está adoptando técnicas nuevas y orientando su producción a las sugerencias del mercado mundial, pero sin perder la fuerte personalidad estética y orgullo étnico que la caracteriza.


Fuente:




jueves, 4 de abril de 2013

La colección de arte tradicional peruano de la familia Grillo


1. Cruz de techo. Hojalata pintada. Ayacucho? 1972.


2. Máscara de Auca Chileno. Yeso policromado. Paucartambo, Cusco. 1960-70.


3. Toro. Cerámica modelada, engobada y parcialmente vidriada. Puno. Siglo XX.


 4. Papaya o tetera. Cerámica modelada y engobada.  25 cm. de altura. Quinua, Ayacucho. 1950-1960.


5. Toro conopa. Cerámica modelada y engobada. 30 cm. largo. Quinua, Ayacucho. 1950-1960.

6. Iglesia de techo. Cerámica modelada y engobada. Quinua, Ayacucho. Siglo XX.

7. Esclavina de danzante. Bordado; tela de seda, hilos de algodón, bronce, pedrería y cartón. Primera mitad del siglo XX.


8. Alfombra. Tejido. 1977.   
   

9. Mate decorado. Calabaza burilada, desbastada y fondo negro. 20 x 14 cm. Huancayo, Junín. Siglo XX.

10. Retablo de pared. Pasta policromada. Heraclio Núñez Jiménez. Ayacucho. Aprox. 1970.


11. Corona de danzante de la Rayguana. Madera tallada y policromada. Huánuco. Siglo XX.

12. Kiraw (cuna). Madera torneada y tallada. Ayacucho. Inicios del siglo XX.


13. Milagro o exvoto. Plata cincelada. Inscrito al reverso: S.M.B. 1968.


14. Cocha. Madera tallada. Sur andino.


15. Detente. Bordado; hilo, tela de seda, tela y cartón. 1900-1930.



Fuente:
https://www.facebook.com/ArtePopularDelPeruColeccionFamiliaGrillo




miércoles, 27 de marzo de 2013

Libro catálogo Celebración de oficios y tradiciones. Arte popular del norte peruano (2012)


1. Cubierta del libro catálogo Celebración de oficios y tradiciones. Arte popular del norte peruano (URP-ICPNA, 2012). Fuente: http://www.filarmonia.org/


2. Tarjera de invitación. Fuente: https://www.facebook.com/ICPNA


3. Cruz con los símbolos de la pasión. Madera tallada y policromada. La Libertad. Fuente: http://www.limagris.com/?p=10111









Una extraordinaria edición con ilustrativas imágenes e interesantes estudios y notas explicativas sobre arte popular conforman el catálogo de la exposición CELEBRACIÓN DE OFICIOS Y TRADICIONES. Arte popular del norte peruano. En este volumen encontramos todas las expresiones tradicionales de la zona norte peruana ilustradas con las piezas que se exhibieron en la muestra de arte popular del mismo nombre.

Esta publicación recoge un riguroso estudio de las expresiones artísticas de Ancash, Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque y Piura, a partir de ejes tales como los tejidos en algodón nativo y lana, sombreros en paja toquilla, objetos en barro cocido y los trabajos de maestros talabarteros, materos y plateros, dentro del contexto de uso cotidiano, festivo y devociones populares. Testimonios artísticos que, a su vez buscan representar la celebración de los oficios y tradiciones.


Fuente:



lunes, 3 de diciembre de 2012

Las máscaras del Perú (*)




Fotografías (de arriba-abajo): Alfonsina Barrionuevo.
1. Máscara de conejo. Piel.
2. Máscara de danzante de la fiesta de la Virgen del Carmen. Paucartambo, Cusco.
3. Máscara de Chonguino. Malla metálica policromada y pelo. Jauja, Junín.


Por Alfonsina Barrionuevo


Al declarar con orgullo que era nieto del último kuraka de Tacna, Arturo Jiménez Borja se quitó una máscara. Ser nieto de antepasados prehispánicos es un lujo. Sobre el terno negro y la elegante corbata el kuraka puso una sonrisa de triunfo. La gente admiró con cariño el gesto del catedrático emérito. Le encantó el brillo de sus ojos sobre su piel de cobre. Máscara viva al lado de un bellísimo libro: “Máscaras Peruanas”.

El amauta aprendió a usar su primera máscara cuando su madre le puso un dedo sobre la boca antes de ir al colegio. No debía cantar el himno chileno y el niño ponía sobre su carita una máscara de silencio. Hasta que Tacna lo envió fuera para librarlo de la tristeza del cautiverio. El amor por el Perú profundo, que hoy se pone máscara de rap, de surf, de rock, lo internó por los caminos del Ande.

Nunca fueron más auténticos sus encuentros, con un arcoiris que hervía en las pailas y se derramaba sobre los seres humanos. En sus fiestas el pequeño Arturo se convertía en awki. La máscara sin curtir o de pellejo, con luengas cabellos de crin sobre la piel sonrosada, se ajustaba a su rostro. Era de pronto un respetable espíritu de los cerros. Un awki, hasta una nueva metamorfosis.

Aparecían los diablos de la Candelaria y se metía debajo del yeso avernal, con cuernillos, batracios y reptiles. Un viento de música lo llevaba de los socavones a las pampas o lo hacía viajar en una máquina de tiempo a las máscaras de lata de Lucifer que copiaban los dibujantes del obispo Martínez de Compañón y Bujanda o pasaban bailando por las calles de Lima al son de los diablos de Pancho Fierro. El niño intercalaba la ternura que inspiran los diablos de Cajabamba, de faldas de encajes y ramitos de flores en las manos enguantadas que se mueven como ingenuos angelotes.

Cuando quería se deslizaba a la prehistoria para bailar después de una cacería con una máscara zoomorfa en las pinturas rupestres de Toquepala o de Sumbay, con cabeza de ave. Arriaga lo vio con traje de plumas muy lustrosas y un alzacuello de plumas rodeando una máscara diminuta. Puedo afirmar que estuvo al lado del arista que cincelaba la máscara de oro que llevó el señor de Sipán para deslumbrar a la muerte. En su reino, el envés del mundo de los vivos él sabía que las máscaras contribuían a su realzar su grandeza. No trajo ninguna a su colección para evitar que nadie quedara huérfano de la majestad de la máscara.

Verle a caza de los parlampanes, truhanes o pícaros, fue una delicia. Ña María no perdió en sus manos su máscara porque era de papel y descubrió que sus desmayos y sofocos en cada esquina eran pura farsa para hacer reír. Consiguió la de un truhán, calabaza cubierta con tela blanca pintada después de convencerle que saltaría la puerta de Cronos y se la puso. En Corpus Christi, San Juan Bautista y Carnavales estuvo hasta que la danza se suprimió por irreverente.

En Paucartambo se perdió en los talleres encantados de don Isaac Portugal y Santiago Rojas para salir con una jaba de máscaras arrebatadas a los conjuntos de majeños, awka chilenos, saqras, k’achanpas, sijllas, qhapaq negro, waka waka, chuqchus, qollas y ch’unchos. Luego arrancó con su tesoro de prisa a Lima por el puente de piedra de Carlos III, seguido por las músicas de ofrenda de la Mamacha Carmen que es una niña linda que rescataron hace siglos del río Amaru Mayo.

Danza de imitación como el ¿okay?, copiado de los ¿yunaites?, los ¿blue jeans?, ¿american life?, fue para su gusto la chonguinada. Le encantó el lucimiento de esta danza que imita los movimientos donosos de las cuadrillas europeas. Una demostración de que los wank’as podían bailar con elegancia, convirtiendo las calles en salones. Con máscaras de largas pestañas y ojos azules -las mujeres que eran hombres, pues, no las dejaban bailar hasta la segunda mitad del siglo-, y barbas en perillas que eran pintadas graciosamente sobre malla en Alemania para estos bailarines de los Andes Centrales.

Se colocó la máscara de maguey, con la epidermis sonrosada y el cabello con hebras doradas de Carlomagno para presidir sin pestañear el trono de los doce Pares de Francia y también, como Papa en el singular Cerco de Roma. Extrañísimos autos sacramentales que fueron traídos sin duda por doctrineros galos e italianos, generando una serie de personajes con máscaras o sin ellos - Untiveros, Fierabrás, Floripes y otros-. Su objetivo se perdió en la sierra limeña. No se representan para el Santísimo sino para pedir a la madre naturaleza que mande la lluvia para fertilizar los surcos.

En la wakonada de Mito tiró del año con una sonrisa callada en la dura madera, para juzgar mitad en serio, mitad en broma, la mala gestión de las autoridades o los defectos de las personas principales. Dio una media vuelta por Sapallanga y se convirtió en el inocente chutito con facciones de suave badanas que encontró a la Virgen lavando los pañales de Niño. En Angasmarka tomó la forma del gavilán con máscara de tela encolada y policromada, agitando alas como en las danzas prehispánicas.

Es imposible contar cuántas veces el nieto del kuraka ara se ocultó debajo de máscaras negras. Las encontró de arriba a abajo, de Perú del nivel del mar a las nieves eternas contrastando siempre su maga epidermis de carbón brillante con su cobre de señor andino. Negrería que nunca fue más libre que detrás de las máscaras con sus facciones adaptadas a trajes vistosos de sedas y terciopelos cuajados de perlas y pedrerías.

Es preocupante pensar que pasará con la valiosa colección de Arturo Jiménez Borja bajo la cual palpitaba su corazón como uno de esos fuelles poderosos de los antiguos herreros. Es toda una parte del Perú que nadie, ni la pobreza, ni la indiferencia, podrán hacer desaparecer. Queda como una incógnita qué pasara con la extraordinaria colección de trajes que las acompaña y que Jiménez Borja, andino de la cabeza a los pies, cuidó con un celo admirable. ¡Esperamos con mucha ilusión una segunda parte de maravilla como testimonio de lo que somos y tuvimos!


(*) Publicado originalmente el 13 de junio de 2007.


Fuente: